12/7/11

Labrador

En recuerdo al poeta del pueblo Facundo Cabral, asesinado vilmente en Nicaragua.

gauchovvv

Soy un hombre

de los que labran la tierra,

que por herencia tuvieron

la ignorancia y la miseria.

Faz morena, manos callosas

y un azadón, una yunta

y el arado, es cuanto tengo,

soy labrador.

Que en el estío recojo

lo que la tierra me da,

y cuando el sol se despierta

de su letargo diario,

a la tierra yo le hablo

de mi dolor.

Tierra bajos mis pies,

que con mis manos cultivo,

entrégame tu cosecha

por tanto sudor vertido.

Que allá en mi labranza tengo

una mujer que me aguarda,

una yunta que alimento

y unos hijos que sueñan

con un mundo que no tengo.

Tierra bajos mis pies,

que con mis manos cultivo,

entrégame tu cosecha

por tanto sudor vertido.

Mas…

hago de mi amargura un cantar,

y es mi vida tan oscura

que nadie recuerda ya,

que fue un labrador

quien hizo nacer el pan.

¡Cuan amarga

es la vida

para aquél que hace

de un surco brotar la verde espiga!

sea pues mi sino

ser de mi trabajo

mendigo.

Lausanne 1964

21/6/11

Exposición Nacional Suiza, Lausanne

El día treinta de Abril del 1964 daba comienzo la Exposición Nacional Suiza en la ciudad de Lausanne. Cinco días antes del acto inaugural, me presenté en el pabellón de la Escuela de Hostelería de Lausanne a las nueve de la mañana. Con puntualidad suiza hice acto de presencia, debía presentarme a madame Monnet. Utilizando los conocimientos que había adquirido de italiano dije: li prego per favore madame Monnet. La persona que me atendió, me rogó que esperara. Al instante apareció ante mí madame Monnet, una mujer de unos treinta años de complexión fuerte y figura contorneada, cuya estatura natural más o menos de uno ochenta, la acrecentaba unos tacones de aguja, elevándola por encima de los mortales al extremo de intimidar, que unido a sus finas y esculpidas facciones la hacía parecer una diosa del Olimpo. Buenos días Sr. Alonso, me dijo en un perfecto castellano, ¿ha tenido buen viaje?, nos agrada tenerle entre nosotros. Esbocé una sonrisa como respuesta, pues no fui capaz de articular palabra. Después de este breve encuentro con Mme Monnet sin discontinuidad en el tiempo, la persona de acogida del personal que, de forma programada se iría incorporando, me acompañó a mostrarme el que sería mí alojamiento durante los próximos seis meses en la exposición.

Eran unos barracones, ubicados por debajo de “La Place de Milán“ —ya contada— con capacidad para veinticuatro trabajadores. Disponían de doce habitaciones dobles, de tres por tres metros, seis a cada lado de un pasillo central. Al inicio del mismo se hallaban ubicados los aseos y duchas comunes. Cada habitación tenía dos taquillas individuales, amén de las dos camas equipadas y un par de toallas de baño para cada usuario. Cada semana nos repondrían las sabanas y toallas, me informa. Entre las normas de convivencia hizo hincapié en respeto mutuo y en guardar silencio absoluto a partir de las 22 horas. Al despedirnos me entregó un carnet, el que habría de utilizar como salvoconducto para tener acceso a la exposición.

La “cámara” que me asignaron era la número 6 al final del pasillo, lo que significaba una ventaja, ya que solo tenía una habitación anterior a la mía. Fui el primero en ocuparla, lo que me permitió escoger cama, adosada a la pared final del barracón. El compañero que vino días más tarde, un italiano de unos 50 años, no sé por qué circunstancia solo estuvo conmigo un mes en la habitación. El resto del tiempo hasta la clausura de la exposición estuve solo. Una vez alojado me presentaron al chef de cocina M., Roland Dreyfus, un hombre de estatura mediana, serio, pero correcto en el trato, nada que ver con el voluminoso y encarado del chef Kurt de Arosa. Me informó de mi cometido — casserolier, limpiar cacerolas etc. — así como del horario una semana de ocho de la mañana a cuatro de la tarde y otra de cuatro a diez de la noche con un día festivo, los martes, a la semana. El compañero con el que rotaría era otro español gallego—de nombre Manolo como los serenos en Madrid— para más señas, con el que nunca congenié. El día de asueto nos lo teníamos que cubrir entre nosotros.

Los últimos tres o cuatro días antes de la inauguración, el personal responsable de la cocina: cocineros y subalternos nos dedicamos a poner todo a punto para el evento, lo que me permitió conocerlos y ubicar a cada uno según su jerarquía de responsabilidad. Uno de los trabajadores que más me llamó la atención, fue el encargado del almacén. Era un alemán de unos veinticinco años, espigado y de temperamento enérgico, que respondía a la voz de Kurt. Me llamó la atención que siempre que le observaba se hallaba corriendo en dirección a la cocina, transportando materias primas o enseres, el retorno al almacén también lo hacía a la carrera, al llegar a la altura de la puerta de vidrio del almacén, esta se abría con prontitud, sin que aquel alemán tuviera que detenerse a tocar ningún resorte, algo que me intrigó sobremanera ¿Sí no toca ningún botón? ¿Cómo la abre?

El día treinta de Abril quedó solemnemente inaugurada la Exposición Nacional de Suiza en Lausanne, con un joven emigrante: ilusionado e intrigado por una puerta de vidrio, que se abría como la cueva de Alí Babá con la frase ¡Ábrete Sésamo!

17/6/11

Difama, que algo queda…

15-M

Vaya por delante que la violencia nunca es justificable para dilucidar los pros y los contras entre individuos. En un régimen democrático nunca lo es, razón por la que me adhiero a todos aquellos ciudadanos que de una forma u otra han manifestado su repulsa por hechos acaecidos a las puertas del Parlament de Catalunya, acciones que todos hemos podido visionar o leer información al respecto en los medios de prensa y TV.
De forma similar es reprobable, la información dada por los mass media de lo sucedido, a todas luces, en general partidista y no obviando la oportunidad para desacreditar al movimiento 15-M (Democracia Real Ya) que en todo momento su actitud ha estado marcada por el civismo y la no violencia. Frases como, “Indignados, Indignos” portadas en determinados diarios, pone en evidencia la ausencia de objetividad en el análisis de lo acontecido.
A modo de ejemplo: Es palpable que cuando el Barça obtiene triunfos deportivos sus seguidores manifiestan su alegría en la vía pública, de manera notable en Barcelona. De forma reiterativa esta euforia deriva en actos vandálicos que afectan: a los seguidores alegres pero pacíficos, al mobiliario urbano—siempre le toca a la Fuente de Canaletas— y a los comerciantes. Al día siguiente, los mass media en general, rápidamente hacen la aclaración de que los hechos vandálicos no se pueden atribuir al aficionado y seguidores del Barça que es más que un club, sino, a los vándalos de siempre que haberlos, haylos.
Es a mi criterio un sesgo interesado para desmotivar a los ciudadanos ante la corruptela, que como una mancha de aceite se extiende por nuestras instituciones. Al colectivo D.R.Y no le han dado ni una oportunidad.
Tienen mi apoyo este y cuantos otros movimientos: Indignados, Cabreados o de Mala Leche… que se enfrenten, mediante el diálogo y teniendo como arma la fuerza de las ideas a esta plutocracia que nos engulle y nos coarta. Por que las Leyes sin Justicia son opresión.

Firmado, un Indignado más

10/6/11

¿Supermercado o Farmacia?

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Es curiosa la facilidad, cuando menos, con la que aceptamos todos aquellos productos que son enmarcados dentro de una propaganda vinculada con valores tecnológicos de vanguardia o que tienen que ver con la salud. Todo precedido de la frase “está científicamente demostrado” a la que suelo comparar con aquella no menos célebre que decía el agente OO7 James Bond “con licencia para matar”.

Herbert Marcuse (Filosofo y Sociólogo: Berlín 19 julio 1898; Starnberg 29 Julio 1979) autor del "El hombre unidimensional", en 1960 alertó de los peligros del reduccionismo de la razón a la mera racionalidad técnica, un peligro agravado por las últimas tendencias de la industria y el mercado en el neoliberalismo actual. El ciudadano actual en contra de lo que parece, no está interesado en la ciencia por el conocimiento—analiza el semiólogo Umberto Eco— sino que vive la revolución tecnológica como una forma de magia y religiosidad; queda subyugado por el poder fulminante del milagro.

La influencia del cientificismo es tal que si observamos la propaganda de los productos de los supermercados, ya no utilizan vocablos del lenguaje común, si no términos propios de lenguaje científico: productos probióticos y prebióticos; omega3; grasas poliinsaturadas; grasas trans, etc. Uno los compra con la misma fe que los medicamentos que adquirimos en la farmacia recetados por el doctor correspondiente, sin cuestionar.

En una reciente entrevista al Doctor Joan Ramon Laporte, jefe de farmacología de Vall d'Hebron, en la Vanguardia, respondió lo siguiente respecto a:

¿Entiende que haya ciudadanos que desconfíen de los laboratorios farmacéuticos? Sí. Las compañías exageran los efectos beneficiosos de los medicamentos que comercializan, y minimizan, e incluso niegan, los efectos indeseados graves. Para los ciudadanos, son una herramienta para la salud. Para las farmacéuticas, son un producto que vender al máximo.

¿Existe suficiente control en el sector? Más bien son las compañías farmacéuticas las que controlan a los estados, y no a la inversa, como debería ser. Más que una regulación legal insuficiente, hay un conjunto de leyes y normas pensadas para favorecer a las compañías farmacéuticas. Los lobbies farmacéuticos compran a políticos, reguladores, profesionales sanitarios y asociaciones de pacientes.

¿Qué le preocupa más? Que las autoridades no se preocupen por saber qué efectos positivos y negativos tienen los medicamentos. Ven el precio, pero no los efectos.

En artículo publicado el día 11 de Mayo en British Medical Journal, los doctores Peter Gotzsche y Anders Jorgensen ambos daneses, culpan a la Agencia Europea del Medicamento (AEM) de haber puesto “los beneficios de las farmacéuticas por encima de la vida y el bienestar del paciente” .Se quejan en esencia de la “publicación selectiva” de los ensayos clínicos que se realizan sobre los fármacos antes de su autorización para la venta al público por la (AEM), práctica ésta muy extendida, afirman, lo que lleva a “sobrevalorar los beneficios y subestimar los daños” tal como se vió con el analgésico Rofecoxib, “que probablemente causó 100.000 innecesarios ataques de corazón en EE.UU o el fármaco antiobesidad Rimonabant que, en el 2010, fue retirado del mercado por sus efectos secundarios.

Los efectos iatrogénicos (Se aplica a la alteración o enfermedad de los pacientes causadas por el examen o el tratamiento médico aplicados) de los medicamentos son la cuarta causa de mortalidad en los EE.UU. En Europa la AEM (Agencia Europea del Medicamento) calcula que mueren al año en Europa 197.000 personas por efectos adversos de medicinas.

En cualquier consulta clínica lo más importante es determinar si los síntomas, signos o resultados de las pruebas complementarias de un paciente son normales o anormales. Eso es previo a adoptar cualquier medida, sea de estudio, tratamiento u observación. La dificultad estriba en determinar los valores de normalidad y anormalidad.

Tres son los métodos al uso de los que se valen los clínicos para determinar los valores de normalidad o anormalidad de una determinación biológica.

Normal como frecuente: El criterio habitualmente utilizado en la práctica clínica consiste en considerar normales los valores que se encuentran con frecuencia y anormales los que solo aparecen de forma ocasional.

Anormalidad asociada a enfermedad: El criterio se basa en la distribución de las observaciones en personas tanto sanas como enfermas e intentar definir un límite que separe claramente ambos grupos.

Anormalidad como susceptibilidad de tratamiento: Las dificultades para distinguir entre normalidad y anormalidad utilizando los criterios anteriores han llevado al uso de criterios determinados por ensayos aleatorizados controlados en los que se investiga el nivel a partir del cual el tratamiento produce más beneficios que prejuicios.

Todos los métodos tienen un pero en la exactitud de sus datos, detallarlos haría muy extenso el artículo, por lo que no ha lugar. No obstante, cabe remarcar que el tercer criterio es el utilizado por los laboratorios farmacéuticos para la introducción de sus productos en el mercado. Si tenemos en cuenta el trabajo denuncia publicado en mayo del 2011 en el British Medical Journal por los doctores Peter Gotzsche y Anders Jorgensen deberíamos preguntarnos a modo de ejemplo, si las normalidades biológicas de Tensión Arterial y Colesterol se ajustan a una realidad o son fruto de intereses espurios que al ser ajustadas a la baja generan pacientes crónicos a más temprana edad. Aplicando el último criterio, cabe la posibilidad de que el enriquecimiento de los laboratorios farmacéuticos prevalezca sobre el riesgo/beneficio para la salud del ciudadano.

Publicaciones para ampliar conocimiento sobre el tema:

Relaciones públicas políticas, marketing y lobbying; de José Daniel Barquero y Jordi Xifra (McGraw-Hill)

Laboratorio de médicos; de Miguel Jara (Península)

Dioses de bata blanca; de Josep Ramon Germà Lluch (Planeta)

5/6/11

Lausanne

La víspera después de cenar me despedí de los compañeros que aún permanecían en el hotel— una mayoría ya había partido para sus nuevos destinos de temporada— de Doménico el ayudante de cocina, de mí estimado Antoine, de la lavandera, una mujer entrada en años a la que siempre la llamé (Frau) señora, nunca supe su nombre. En nuestros diálogos: el tono de voz, el gesto, la mirada plena de ternura por su parte y de respeto y cariño por el mío, decían más que el significado de las palabras que nunca comprendimos, aún conservo en mi retina la mirada maternal y su rostro trabajado. Delataba el paso de los años el pelo canoso recogido en un moño que, me evocaba a mi abuela Ana.

A la mañana siguiente a las 7,30 cogí el tren para Zurich. Llegué sobre las diez de la mañana a la estación, de donde cuatro meses antes había, no sin dificultad, cogido el tren para Arosa. Ésta vez era distinto, me sentía seguro y la verdad es que no alcanzaba a comprender el porqué de aquella extraña pero agradable sensación. No tuve ninguna dificultad para encontrar el andén de donde partía el tren en dirección a mi nuevo destino Lausanne, de la que poco sabía, a excepción de que estaba situada a orillas de un lago “Lemán” y que se hablaba en Francés.image

El compartimento —para seis— del vagón, se hallaba ocupado por cinco viajeros, tres hombres y dos mujeres, todos de mediana edad y oriundos del país. El viaje duró, quiero recordar, unas dos horas. Disfruté del viaje departiendo animadamente con todos ellos. Al llegar a la estación—mis acompañantes continuaban hasta Genève— al despedirnos me preguntaron de que ciudad de Italia era, les informe que no era Italiano sino Español.

Ha sido, es, y probablemente será una constante en mi existencia, el celo por la puntualidad. Podía haber llegado a mi nuevo destino el mismo día que me esperaban y no con los tres de antelación con los que llegué. Como decía mi abuela, “genio y figura hasta la sepultura”. Me alojé hasta mi incorporación al Centro de Hostelería, en un albergue básicamente para emigrantes, con habitaciones para una o dos personas, aseo y ducha compartido por todos los residentes. Disponía de un comedor donde se servían solo cenas, los fines de semana también servían la comida de al medio día. Los días laborables se tenía que dejar la habitación antes de las nueve de la mañana y podías utilizarla a partir de las cinco de la tarde. image

Estas breves vacaciones me permitieron descubrir, al perderme en la ciudad, rincones que de otra manera nunca habría visitado. La ciudad está situada sobre una pendiente que desciende desde las colinas de la meseta hasta la ribera norte del lago Lemán con un desnivel de más de 500 metros. El centro de la capital se encuentra construido sobre tres colinas, conectadas entre sí por algunos puentes. Lausanne como yo la recuerdo es una ciudad llena de luz y colorido gracias a que diseminados por ella había parterres de flores multicolores bien cuidados. Me sorprendió que su aroma no hiciera justicia a su exuberante colorido.

Visité su catedral “Notre Dame” gótica situada en un promontorio al norte de la ciudad. Es uno de los recuerdos más vivos que aún guardo por lo que supuso para mí aquel lugar durante mi estancia Suiza.

De sus bares y cafeterías, me sorprendió su limpieza y el silencio, a pesar de que todas las mesas se hallaran ocupadas y su gente conversando de forma animada.

Había allí más silencio que en una misa dominical en España. Su orden reiterativo y meticulosidad, pase lo que pase, me sorprendió: el cobrador del autobús de forma sistemática daba las gracias al pasajero al adquirir el billete.

No sé ahora, pero en aquel tiempo no habían semáforos que regularan el paso de los peatones.

Él peatón con el simple gesto de extender su brazo detenía los vehículos, sorprendido, me pasé algunos buenos ratos practicando. Siempre funcionó.

Fui a visitar el lugar donde en los próximos días habría de trabajar, se hallaba ubicado por debajo de la Plaza de Milán, dentro del recinto de la exposición próximo al embarcadero del lago. Mi futura vivienda eran barracones construidos al efecto para los trabajadores la exposición, entre la plaza Milán y la entrada al recinto de la exposición. Después de estas breves vacaciones de tres días me presenté en el Centro de Hostelería de Lausanne.

6/5/11

Lecciones…

La ingenuidad y los prejuicios son, a mi entender, patrimonio de juventud que unos antes y otros más tarde solemos gastar en ese proceso, sin concretar en el tiempo, hacia la madurez social, aunque los hay tan avaros que nunca lo gastan. En la breve estancia en el Hotel Brüggli tuve ocasión de gastar una parte de mi patrimonio juvenil.

De entre las pocas pertenencias que me había traído conmigo de Madrid, destacaba como la pieza más valiosa, una chaqueta de entretiempo de color paja, con la que me sentía cual dandi en las contadas ocasiones en que tenía la posibilidad de lucirla. Obviamente como aquel que enseña un tesoro, se la había mostrado a mi compañero de habitación.

Un día Giuseppe el napolitano, nos comentó que se casaba una hermana suya, la más pequeña— tenía varias según nos contó — y que pediría permiso al patrón para asistir a la boda. Sería cuestión de unos días. Él no disponía de ropa adecuada para asistir al evento, ni la posibilidad de adquirir alguna por la premura de la boda y la circunstancia de hallarnos en temporada invernal. Me dijo: “Si prega di lasciare a me la tua giacca Antonio” y le dejé la chaqueta —mí tesoro— para unos días. Él agradecido, en prenda, me dejó el reloj despertador “Peter” de estructura metálica con números fluorescentes grandes y alarma estridente que utilizábamos cada día para levantarnos. Cándida inocencia, jamás volvió. Aún conservo su despertador. Entre los compañeros del hotel, Antoine, el mozo de equipajes, destacaba por su amabilidad en el trato, siempre dispuesto a ayudar a

aquellos que como yo teníamos dificultad para hacernos entender o comprender en las sobremesas. Especialmente durante la del té de las cinco. Le suponía una edad cercana a los cincuenta, aunque nunca he tenido buen ojo en cuestión de edad. No me fue difícil entablar una buena relación con él. Le agradaba mi eterna curiosidad y era condescendiente a dar respuesta a mis inquisitorias preguntas. Siempre le encontraba absorto en la lectura de algún libro o los diarios que llegaban al hotel. Me recordaba a Singer de Madrid. image

A pesar de no encontrarme mal en el hotel, la insistencia por parte del patrón para renovarme el contrato de trabajo con el fin de que me quedara durante la temporada estival, me agobiaba. Quería cambiar de entorno y si fuera posible de ocupación. Al no ser posible obtener un contrato fuera del ámbito de la hostelería por cuestiones de la burocracia en inmigración, decidí buscar un nuevo contrato pero en otro lugar. Le comenté mis deseos a Antoine y gracias a él conseguí la posibilidad de ir a trabajar a la ciudad de Lausanne, en el Centro de Hostelería durante la exposición Internacional, que tendría lugar de finales de Abril a Octubre. Decidí poner en conocimiento al patrón mí determinación, no sin antes agradecer el trato dispensado y el que me hubiera ofrecido prolongar mi contrato.

Su respuesta no se hizo esperar, de malas maneras me comunicó que si no me quedaba iría a la policía y que me repatriaría. En España —en aquel tiempo— la autoridad era temida más que respetada, se acataban sus resoluciones fueran injustas o no. Los patronos era una prolongación de la misma. ¡Que no podría hacer él conmigo siendo como era un emigrante!, pensé.

Sentí más que miedo, un sentimiento de deshonra al pensar que podría volver a mi barrio en Madrid repatriado. La angustia me avocó a recurrir a Antoine en busca, no de una solución, sino de consuelo. Me acogió como acoge un padre al hijo que ve fantasmas en las sombras y con ternura me dijo, ves a la Commissariat y explica tú caso que no estamos en España. Animado por su apoyo fui y di cuenta de mi situación a la policía. Su trato me hizo sentirme ciudadano, mis prejuicios sobre la autoridad se desvanecieron.

Días más tardes el patrón me dijo: si te quedas te aumento el sueldo, y si no te puedes ir donde quieras finalizando tu contrato. A mediados del mes de Abril dejé el hotel en dirección a Lausanne.

27/4/11

Populismo

Sin título-1

En las últimas elecciones Finlandesas el 27 de Abril del 2011 el partido Auténticos Finlandeses ha obtenido 39 escaños en la cámara, multiplicando por 8 el número conseguido en las anteriores elecciones del 2007. Este resultado podría ser anecdótico en el contexto de la UE hace una década, hoy evidencia una marcada tendencia del voto de la ciudadanía hacia partidos populistas de ideología de ultra derecha. Países históricamente liberales como Holanda en la actualidad tienen representación en el parlamento con 15.4% de los escaños, así mismo otros estados miembros: Austria(17.5%); Suecia(5.3%); Italia(8.3%); Francia(10.4%) en el que las encuestas de intención de voto para las próximas elecciones parlamentarias le otorgan un significativo 23% de los votos.

El político populista y por ende su partido, no se suscribe a una sola tendencia ideológica de derechas o de izquierdas, empero les une la prepotencia interpretativa de la voluntad del pueblo así como la definición del mismo. Para él la patria no es la suma de individuos heterogéneos y libres que constituyen una sociedad, sino un ente homogéneo cuyo destino en lo universal solo él conoce erigiéndose en su guía. Utiliza la demagogia para adular al pueblo con mensajes dirigido a los sentimientos, que no a la razón, aportando soluciones simples a problemas complejos.

Podemos considerar a la crisis actual como el catalizador capaz de activar sentimientos ultra-nacionales que hagan emerger de su letargo a partidos populistas, o fruto de nuestra indiferencia social al no asumir nuestra cota de responsabilidad como ciudadanos, al mirar para otro lado ante la corrupción y la injusticia, en la vana ilusión infantil de que otro lo solucione.

El día 1 de Abril se han cumplido 72 años del final de nuestra guerra civil, cuyo balance de víctimas supero el millón. El próximo día 8 de Mayo hará 66 años del final de la Segunda Guerra Mundial. Solo un pequeño porcentaje de ciudadanos que participaron en ellas se hallan vivos y otro solo la recuerdan de oídas. Una gran mayoría ignoran o tiene una vaga idea de que pasó. Quizás sea el momento para el recuerdo y la reflexión sobre las causas que las generaron. Si bien no fue la única causa el populismo demagógico, narcotizó a la ciudadanía mediante la exaltación del pensamiento único nacional, logrando cohesionar al pueblo en torno a un enemigo “el bárbaro” , el diferente. Recuperar la libertad costo 65 millones de vidas.

“Quienes no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo” George Santayana.

19/4/11

Descubrir

Sentí tras la puerta un grito gutural “Salz Bad suvito bitte” que me sonaba a un taco pronunciado por alguien muy alterado,— "Sal de baño suvito por favor" a mí como si me hablaran en alemán— yo a lo mío que no era otra cosa que darme un buen baño en un bañera a rebosar. El hecho de llenarla de agua caliente con la simple acción de abrir el grifo, suponía para mí un placer indescriptible, me venían a la mente las duchas públicas estrechas y oscuras de paredes de granito de color verde, o el tener que llenar la pila de la cocina de casa para lavarme a base de calentar agua en la cocina de carbón. Eran para mí los lunes el mejor día de la semana, podía usar la bañera. Para ellos, —los clientes— mi gozo de los lunes suponía, un quebranto en su aseo personal.

El primer saludo del día—en la cocina—era para el pâtissier , un hombre afable con el que me entendía chapurreando ambos, en italiano. Solía obsequiarme con alguna golosina. Si me daba a elegir, escogía de chocolate, —suizo— aún sigue siendo una de mis debilidades. La pastelería, si bien formaba parte de un todo, constituía por sí misma un departamento aparte.image

Me fascinaba, poseía un amplio ventanal desde el que se divisaba un hermoso paisaje, era un valle cerrado por un circo de montañas, entre las que destacaba una que sobresalía sobre el conjunto, por su majestuosidad, la formaban dos picos separados por una canal central por la que se deslizaba al fondo del valle la nieve. En los días claros al atardecer con la puesta de sol las dos cumbres— los gemelos como los “bauticé”— se tornaban de color rojizo. Su contemplación me evocaba a mis amigos de cordada —en la sierra de Madrid— y soñaba con hollarlo.

Mi madre me inculcó que el único tesoro que tiene el pobre es su dignidad y que pérdida esta dejamos de ser pobres pero dignos para convertirnos en vasallos sin dignidad. En el hotel los emigrantes —por oriundos del lugar— éramos tratados con una cierta rudeza, algunos solían soportarla probablemente por necesidad, otros con habilidad sabían sortearla e incluso sacar provecho de la sumisión. A mí la tiranía de clase me revelaba, lo que obviamente solía granjearme más de un problema de relación. Pero una circunstancia ajena a mi voluntad cambió la apreciación de los nativos sobre mí.

Además de fregar los utensilios de la cocina me encargaba de pelar patatas “kartoffeln” en la máquina al uso. Un día en plena demanda “kartoffeln” con la urgencia que se produce en una cocina en pleno servicio de comedor, la máquina se obturó, ni podía limpiar el desagüe, lo que hacía imposible seguir pelando patatas so pena de que el agua rebosara por encima de la tapadera e inundar la cocina.

Me dirigí al Chef— no paraba de reclamarme más patatas— para informarle de la situación, sin atenderme se limitó a gritarme “nichts, nichts, mehr, mehr, kartoffeln schnell schnell“ solo entendía: ¡patatas, patatas!. Ante la insistencia vehemente del Chef continúe “pelando” patatas a sabiendas que la cocina se inundaría.

Al cabo de un rato la cocina parecía un canal de Venecia. Cuando pasado el furor de la batalla que supone servir un menú para comensales expectantes, tomó conciencia el jefe de cocina de lo que había sucedido, gritando de forma colérica en la lengua Wagneriana, me espetó gesticulando “has de recoger todo el agua del suelo de la cocina, ya” a lo que señalando la hora en el reloj de la cocina, le dije en la lengua de Cervantes “ no me sale de los cojo…” son las dos y treinta, es la hora en la que acaba mi jornada y me voy a descansar. El agua la recogieron los otros emigrantes. Desde aquel día me llamaron el “españolo” y fui respetado.

14/4/11

Alternativa a la Obsolescencia programada

    Decrecimiento

    El cuatro de enero del presente año TVE emitió un cortometraje cuyo título era Comprar, tirar y comprar. El reportaje trataba de obsolescencia programada: el recorte deliberado de la vida útil de un producto para incrementar el consumo, so pretexto, de que él reduce el número de parados, lo que comporta ser consumidor para optar a un trabajo.

    No es necesario ser un experto —solo sentido común— para deducir las consecuencias a la que esta deriva nos avoca. Un sistema basado en: producción, consumo y crecimiento in aeternum, es a todas luces, insostenible para un planeta con recursos limitados como el nuestro. Existen propuestas como, por ejemplo: Decrecimiento; Desarrollo sostenible; De la cuna a la cuna “Cradle to Cradle” por citar las más en boga. Aunque en el ámbito del ecologismo son sobradamente conocidas y en él se producen debates en pro y en contra a la hora de elegir la más idónea, fuera del mismo son poco o nada conocidas a nivel de la ciudadanía.

    La aplicación de alguna de las propuestas citadas requeriría rediseñar el sistema productivo y comercial actual, basado en la maximización del beneficio. Si bien a mi entender no solo sería deseable sino necesario, a tenor de las proyecciones demográficas a corto y medio plazo (9.500 millones de habitantes al 2050) 7 mil millones a final del año en curso.

    Para subvertir la realidad presente es necesario la concienciación e implicación de la ciudadanía, capaz de provocar una regeneración de las políticas neoliberales hoy imperantes. La información sobre las posibles alternativas al “sistema” nos pueden de servir de base una reflexión: Si no superamos nuestra avidez consumista como paradigma de felicidad, ¿habrá un futuro?

    He aquí sin dogmatismo una terna de acciones para reflexionar, en búsqueda un nuevo paradigma social.

    Decrecimiento

    No es posible el crecimiento continuo en un planeta limitado. Cada vez es más claro que estamos superando muchos límites ambientales, por lo que la única estrategia que parece viable a medio y largo plazo es la del decrecimiento. No hablamos de un concepto en negativo, sería algo así como cuando un río se desborda y todos deseamos que ‘decrezca’ para que las aguas vuelvan a su cauce. Cuanto antes seamos conscientes de la necesidad de desprendernos de un modo de vida inviable, mejor para todos y para el planeta. Serge Latouche.

    Los avisos del Club de Roma en 1972 sobre los límites del crecimiento parecieron exagerados a algunos, pero lo cierto es que fue el primer aviso: un crecimiento económico continuo no es factible en un planeta limitado. Pese a ello la sociedad sigue impermeable a la realidad evidente: vivimos en un mundo finito, en el cual la falacia del crecimiento continuo es imposible. La palabra decrecimiento parece más adecuada que el término desarrollo sostenible porque su significado es claro: sólo hay un camino posible, vivir con menos, y el reto está ahora mismo en “vivir mejor con menos”

    La idea del decrecimiento nace de pensadores críticos con el desarrollo y con la sociedad de consumo, entre ellos Ivan Illich, André Gorz, Cornelius Castoriadus o Francois Partant, incluyendo en esta crítica la del fracaso del desarrollo en el Tercer Mundo, con autores como Vandana Shiva, Arturo Escobar, etc.

    Herman Daly, economista norteamericano que recibió el Nobel alternativo en 1996, propone la idea de que es posible una economía estable, con unas condiciones estacionarias de población y capital, el crecimiento 0.

    Según Georgescu Roegen, pionero del decrecimiento, la termodinámica ilustra la insostenibilidad ecológica de la economía neoclásica, el carácter ilusorio del crecimiento ilimitado. Añade que el crecimiento, la gran obsesión de los economistas capitalistas y marxistas, tiene que acabar, la pregunta es cuándo.

    Así pues, el termino decrecimiento no es nuevo. Empieza a tomar fuerza como movimiento en Francia en los años 90, donde diversos autores trabajan en su desarrollo teórico: Latouche, Cheynet, Schneider, Aryés… La revista del colectivo ecologista Silence le dedica ya un monográfico en 1993 y otro más reciente en 2002.

    En Francia toma forma incluso un partido político, que se presenta a las últimas elecciones, el PPLD (Partido por el Decrecimiento). En París en 2002 la asociación Ligne d’Horizon organiza el encuentro: Deshacer el Desarrollo, Rehacer el Mundo.

    Este mismo año se crea el Institut d’Études Économiques pour la Décroissance Soutenable, del que es presidente Serge Latouche, que es actualmente la cara visible del decrecimiento.

    Desarrollo sostenible

    Satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades. Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (1992)

    El concepto de desarrollo sostenible refleja una creciente conciencia acerca de la contradicción que puede darse entre desarrollo, primariamente entendido como crecimiento económico y mejoramiento del nivel material de vida, y las condiciones ecológicas y sociales para que ese desarrollo pueda perdurar en el tiempo. Esta conciencia de los costos humanos, naturales y medioambientales del desarrollo y el progreso ha venido a modificar la actitud de despreocupación o justificación que al respecto imperó durante mucho tiempo. La idea de un crecimiento económico sin límites y en pos del cual todo podía sacrificarse vino a ser reemplazada por una conciencia de esos límites y de la importancia de crear condiciones de largo plazo que hagan posible un bienestar para las actuales generaciones que no se haga al precio de una amenaza o deterioro de las condiciones de vida futuras de la humanidad.

    La Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural (Unesco, 2001) profundiza aún más en el concepto al afirmar que "... la diversidad cultural es tan necesaria para el género humano como la diversidad biológica para los organismos vivos"; Se convierte en "una de las raíces del desarrollo entendido no sólo en términos de crecimiento económico, sino también como un medio para lograr un balance más satisfactorio intelectual, afectivo, moral y espiritual". En esta visión, la diversidad cultural es el cuarto ámbito de la política de desarrollo sostenible.

    Los límites de los recursos naturales sugieren tres reglas básicas en relación con los ritmos de desarrollo sostenibles.

    1. Ningún recurso renovable deberá utilizarse a un ritmo superior al de su generación.

    2. Ningún contaminante deberá producirse a un ritmo superior al que pueda ser reciclado, neutralizado o absorbido por el medio ambiente.

    3. Ningún recurso no renovable deberá aprovecharse a mayor velocidad de la necesaria para sustituirlo por un recurso renovable utilizado de manera sostenible.

    Según algunos autores, estas tres reglas están forzosamente supeditadas a la inexistencia de un crecimiento demográfico.

    De la cuna a la cuna (Cradle to Cradle)

    La próxima revolución industrial para sus autores Michael Braungart y William McDonough.

    Tradicionalmente la consigna principal del ecologismo ha sido "Reducir, reutilizar, reciclar". Los autores proponen mediante este libro un cambio de enfoque. Reducir el impacto sobre el medio ambiente provocaría una ralentización del mismo, pero más rápido o más despacio estaríamos llegando a un mismo final. Frente a este panorama proponen que se atajen los problemas desde su misma raíz, es decir, que en vez de reducir los consumos de energía, nos centremos en que desde el propio diseño y concepción de cualquier producto, estrategia o política se tengan en cuenta todas las fases de los productos involucrados (extracción, procesamiento, utilización, reutilización, reciclaje...) de manera que ni siquiera sean necesarios los gastos de energía, incluso que el balance de gastos y aportes sea positivo.

    Llevado a un ejemplo práctico esto implicaría que si un edificio gasta mucha energía con el aire acondicionado y la iluminación, en vez de (o mejor a la vez que) optimizar el rendimiento de la maquinaria y la instalación de paneles fotovoltaicos, proponen concebir el edificio desde su inicio planteándose el aprovechamiento de la ventilación cruzada y de la iluminación natural, para no necesitar el gasto de energía que se produciría de otra forma. Incluso el edificio produciría más energía de la que consume (y depuraría el agua que pasa por él, etc).

    Los conceptos clave de la filosofía "de la cuna a la cuna" son intuitivos y enraizados en la imitación a la naturaleza, o de modo más preciso la conexión con ella:

    • La utilización de la energía que llega a la tierra ahora mismo (solar), en lugar de la energía almacenada en materiales procesados en el interior del planeta durante milenios (combustibles fósiles)

    • El cierre completo de los ciclos de materiales: en los ecosistemas del planeta, no existe la basura. Nuestras sociedades pueden hacer lo mismo diseñando todos los productos de modo que los materiales se reciclen en el mismo uso, o bien se reciclen "hacia arriba", es decir que el siguiente uso tenga más valor que el actual. Un ejemplo de este tipo de reciclaje real (que es el usado en los bosques y selvas del planeta) son materiales compostables: al integrarse en el ciclo biológico de materiales, una camiseta o par de zapatos compostables se convertirían en árbol, animal o nosotros mismos a través de la digestión de los materiales en compost y posterior fertilización de cultivos. El texto propone dos ciclos de materiales independientes e inmiscibles: el ciclo biológico (alimentos) y el ciclo técnico (aparatos, vehículos y otros bienes que no pueden mezclarse con los alimentos).

    • Celebrar nuestra influencia en el planeta: mediante la llamada "gestión de la culpa", está generalizada la sensación de que sería mejor si no estuviéramos aquí, contaminando y extinguiendo especies diariamente. Sin embargo, desde este punto de vista es muy difícil ser creativo y verdaderamente positivo. Tratar de ser "menos malo" no es ser bueno. No obstante, ser bueno es posible, y también más emocionante. Existen tecnologías actuales que permiten el diseño de procesos y productos de tal modo que el consumo sea beneficioso para el planeta, como sucede en los ecosistemas desde el principio de los tiempos.

    Sus propuestas van dirigidas a todo tipo de personas, especialmente aquellas que tienen en sus manos alguna capacidad de diseño o investigación, como arquitectos, empresarios, científicos, artesanos, ingenieros...

    ¡Porque un mundo mejor aún es posible!

27/3/11

Un nuevo amanecer “Suiza”

Bongiorno gritó Doménico— un Napolitano que trabajaba de ayudante en la cocina del hotel Brüggli— ¡bongiorn! respondieron mis compañeros —italianos— de “cámara” al unísono. Yo no contesté, pero supuse que nos daba los buenos días.image A la habitación, todo y que tenía un amplio ventanal, no entraba luz alguna a pesar de ser las ocho de la mañana, lo que me sorprendió. ¿Tal vez en Suiza amanece más tarde que en España? — Pensé — más no tardé en descubrir la causa, la nevada—el silencio blanco— de la noche había cubierto el amplio ventanal. Una vez aseados y recogida la habitación, Doménico nos acompañó al comedor del personal del hotel para desayunar. Me llamó la atención el tipo de pan—color negro—, era de centeno, había leche, café, mantequilla—“burro” curiosa manera de nombrarla— y mermeladas, nos pudimos servir cuantas veces nos apeteció. Cumplido el tiempo del desayuno, aproximadamente una media hora, nos acompañó a la cocina y nos presentó al jefe de cocina, el Chef señor”Herr Krug” que imponía por su estatura y volumen corporal, un suizo alemán que, como yo, era fiel a su lengua materna. De manera que era “Doménico” quien me hacía de intérprete, pues a pesar de no hablar castellano, nuestra cuna común de lenguaje, amén de la mímica expresiva lo hacía posible.

La jornada del día se iniciaba a las 6.30 cuando despuntaba el sol: recogíamos la habitación y una vez aseados, sobre las siete íbamos al comedor del personal a desayunar, media hora más tarde comenzábamos nuestros respectivos cometidos en la cocina. Siempre atento a las órdenes del Chef que me eran “transmitidas por Doménico”. A las pocas semanas ya era capaz de cumplir sus deseos, todo y que no entendía nada de Alemán excepto: “Ja; Nee; Herr; Frauen; Guten Morgen; Guten Nacht “había adquirido una habilidad—fruto de la necesidad—como los bebés, capaz de comprender a través de los tonos de voz y los gestos. Fue tal el progreso mental que llegué a deducir cuando hablaban de mí.

No sé por qué a mí me asignaron el trabajo de “casserolier”, limpiar los utensilios de cocina: cazuelas, marmitas, sartenes, bandejas para el horno etc. A la vez cuidarme de pelar patatas— “kartoffeln”, tubérculo muy popular por esos lares— para lo que debía utilizar una máquina: una especie de centrifugadora con paredes abrasivas y un flujo continúo de agua, lo que permitía arrastrar las pelas por un desagüe. El consumo de las famosas “kartoffeln” era tal que solía pasar por la peladora un saco de entre unos 30 o 40 Kg a diario.

Todos los oficios requieren de un aprendizaje—aún este tan aparentemente básico— y obviamente del tutor que te marque las pautas a seguir, así como sus secretos. A mí me debieron ver muy espabilado, de manera que nadie mostró ningún interés en enseñarme. Los fui descubriendo no sin sufrimiento. Dieron por supuesto que yo debía conocer el código que en el mundillo culinario impera, cuando un recipiente recién salido del fuego o del horno es dejado para su limpieza por el “casserolier”, no era otro que una pequeña marca en las asas con harina. Deducirlo me costó unas cuantas ampollas.

El personal del hotel estaba constituido por un entramado cultural muy heterogéneo, italianos, españoles, franceses, argentinos, alemanes y suizos cantonales. Todos teníamos diversas razones para estar allí: profesionales; económicas; aventura o como yo, necesidad de libertad.

En ese mundo de Babel aprendí valores como: la dignidad; la tolerancia, la generosidad; el respeto al diferente y el poder del diálogo. Mi relación con los compañeros de habitación ”cámara” era cordial, a la vez que diferente con cada uno de ellos, pues aun siendo ambos italianos, Marco , era de la región de Lombardía: alto; fuerte, cumplidor y reservado, Giuseppe, de la región de la Campania concretamente de Nápoles: bajito; mentiroso; alegre y generoso.

Si bien desayunar a las siete de la mañana y comer a esas horas: embutido; huevos; tocino frito; cereales; amén del café con leche, bollería, y burro, así denominaban a la mantequilla a pesar de que en alemán es butter— no sé porque utilizaban la expresión italiana—, se me hacía cuesta arriba, a lo que de verdad más me costó acostumbrarme fue el comer a las once, una hora antes servir el almuerzo a los clientes. Comíamos todos los trabajadores juntos en una mesa amplia y en otra los cocineros con el Chef presidiendo la mesa. Los días de la semana que más disfrutaba comiendo, eran aquellos, en que los clientes del hotel tenían en el menú pollo rustido.

A la familia como se le denomina a los que comen en grupo en la hostelería, ese día le daban pollo rustido: el espinazo junto con el culo y las dos pequeñas porciones de carne ubicadas en sendas oquedades próximas a él. A mí que comía pollo en Madrid solo por Navidad, aquel manjar era bocatto di cardinale, es aún ahora, que me puedo permitir degustar un pollo rustido, solo me como de él, lo mismo que antaño. Obviamente los cocineros comían muslo o pechuga. Yo nunca les envidié por ello.

El trabajo que realizaba, si bien no era agotador, si tenía momentos de tensión, sobre todo durante los servicios de comida y cena. Aún teniendo todo dispuesto de antemano, en los momentos álgidos del servicio al comedor, podían requerirme con cierta premura algún utensilio—utilizado con anterioridad—para la elaboración de algún plato de la carta. Entre la tensión ambiental y la dificultad de comprensión—se dirigían a mí en alemán— no fueron pocas la veces que limpie el utensilio equivocado, aumentando la excitación del momento.

También era frecuente que se acabaran las dichosas “kartoffeln”, a lo que digiriéndose a mí acaloradamente, el Chef ”Herr Krug” espetaba “Anto…súbito kartoffeln bitte”, los primeros días como si me hablara en alemán, después como los bebés por la expresión y tono sabía que lo que quería es que pelara más patatas en la máquina “centrifugadora” . Aprendí a estar ojo avizor. La jornada de la mañana finalizaba —como el diario hablado en España— a las dos y media y no nos incorporábamos a la cocina hasta las seis de la tarde, en el intervalo a las cuatro y treinta minutos, podíamos ir al comedor de personal a tomar un té con pastas, al principio no me agradaba, pero le fui cogiendo el gusto de tal manera que era uno de los momentos de relax que más disfrutaba, pues me permitía poder conocer y hablar con mis compañeros usando ese leguaje ancestral de gestos y tonos guturales inconexos, una amalgama de lenguas, en que como en el mito de Babel, nos esforzábamos en comprendernos.

El turno de tarde comenzaba a las seis y finalizaba a las nueve.

Cenábamos antes del servicio del comedor y finalizado el mismo sobre las nueve, antes de ir a la “cámara”, nos daban un resopón. A las diez de la noche —como en el diario hablado de las diez en España— todos a la cama. Felices sueños.

15/3/11

Insumisión Árabe

El roto

El despertar de los insumisos del Magreb y Oriente Próximo da opción para hacer conjeturas dentro de un abanico de amplias posibilidades políticas. La más deseable para sus habitantes sería la instauración de un proceso democrático que de forma paulatina, pero sin pausa, generara una regeneración social acorde con los valores democráticos de igualdad de oportunidades.

El neoliberalismo especulativo se verá afectado ante la posibilidad, viable, de la instauración —pasado un periodo de transición— de sistemas democráticos en los países del Magreb y Oriente Próximo. Podría avocar el nacimiento de un nuevo Panarabismo geopolítico no beligerante y aconfesional para el desarrollo socioeconómico de su comunidad, que podría cambiar las formas de relación comercial y políticas con Europa.

La zona pose un alto valor geopolítico, ya que en ella se concentran más del 60% de las reservas totales de crudo y casi el 50% de las de gas existentes, lo que la confiere una importancia capital para la economía de la UE, y de forma más marcada para nosotros al importar de Argelia un 35% del gas que utilizamos.

Europa hasta la fecha en lo tocante a las políticas despóticas de los gobiernos de la zona (Magreb y Oriente Próximo) ha tenido una actitud “lo políticamente correcto” de no injerencia en sus políticas, permitiendo sistemas tiranos a cambio de recursos energéticos a bajo coste. La UE tiene una media dependencia energética aproximada del 50% de sus necesidades, una parte esencial de la cual la obtiene de la zona.

Los países en conflicto poseen una población aproximada de 251 millones, donde el rango de edad comprendido entre los 0/14 oscila entre el 38 y 40 por ciento de su población, siendo cercano al 60% el rango comprendido entre los 15 y 65 años, lo que supone que un 60% de sus habitantes tiene menos de treinta años. Estos datos ponen de manifiesto el elevado capital —potencial— humano de estas naciones.

La zona ha sido el “granero” humano del que Europa se ha servido para cubrir sus necesidades de mano de obra a un bajo coste económico y social. La UE tiene una población envejecida donde el porcentaje de ciudadanos mayores de 65 años es del 17% de media con una tendencia significativa de crecimiento debido al bajo índice de natalidad.

Si no somos capaces —como UE— de implicarnos de forma incruenta en la lucha por la libertad de estos pueblos, es probable que en un tiempo no lejano la historia nos lo demande. Hemos de sumarnos a la sinergia de voluntades por un mundo más justo y solidario. Decía Mohandas Gandhi “Hay suficiente en la Tierra para las necesidades de todos, pero no suficiente para satisfacer la avaricia de todos”. Es una oportunidad para ser generosos pues cada vez es más evidente que nuestro destino y de las generaciones venideras dependerá de si ahora somos capaces de cooperar con “el otro o los otros”, o somos víctimas de nuestra propia codicia autodestructiva.

Hasta el día de hoy, los ciudadanos de la UE hemos mirado para otro lado cuando los derechos sociales y humanos no solo no eran respetados, sino que de forma sistemática eran conculcados por sus gobernantes. Quizás ya tengamos los ojos cansados de tanto mirar para otro lado y seamos capaces de contemplar a estos pueblos desde el humanismo ilustrado y no desde la codicia del propio interés.

11/3/11

Anexo al artículo” Basta de embustes”.

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La filosofía nos dice: El principio de razón suficiente "nada es o acontece sin razón”. Este principio filosófico me da pie para hacer una reflexión a raíz de un artículo del diario el País del día 9 de marzo: La contaminación de los diésel reduce ocho meses la esperanza de vida. Basado en: El proyecto Aphekom estudia las características y consecuencias para la salud de la contaminación del aire. Financiado por el Programa de Acción Comunitaria en el Campo de Salud Pública de la Comisión Europea con una duración de dos años y medio en su realización han participado más de 60 científicos y especialistas de las veinticinco ciudades europeas.

Destaco cuatro reseñas que considero significativas del artículo:

1ª) “La esperanza de vida en las ciudades europeas aumentaría hasta 22 meses y se ahorrarían 31.500 millones de euros en gasto sanitario si la Unión Europea endureciera el control sobre la contaminación de las llamadas partículas finas, las PM2,5, generadas en gran parte por las emisiones de los coches diésel.

2ª) “Detectaron que más de la mitad de la población de estos núcleos urbanos vive a menos de 150 metros de vías por las que circulan un mínimo de 10.000 vehículos al día, algo que podría explicar entre un 15% y un 30% de los nuevos casos de asma entre menores de 17 años y de una proporción semejante de enfermedades coronarias y respiratorias en los mayores de 65 años”.

3ª)”Barcelona, la más contaminada de las ciudades españolas, registra 27 microgramos de media anual. Los datos se explican por tratarse de una ciudad que concentra una de las mayores densidades de vehículos por kilómetro cuadrado (unos 6.100 frente a los 1.300 de Londres). El 56% del parque de vehículos barcelonés, además, utiliza motores diésel. Estos generan hasta seis veces más partículas que los de gasolina.

5ª) "Para las partículas PM2,5 no hay nivel de protección, es decir, que por más que se baje siempre hay impacto negativo para la salud, explica Xavier Querol, profesor e investigador del CSIC, que ha formado parte del comité asesor científico del estudio.

Me pregunto… 

¿Qué razones tuvo el “sistema” en 1994 para ocultarnos los efectos nocivos— por el ya conocidos— para la salud de la ciudadanía de las partículas de 2,5 micras (PM2.5µ)? y ¿Qué razones tiene ahora—dieciséis años después— para informarnos?

Como afirma: El principio de razón suficiente "nada es o acontece sin razón”. Es el momento para que cada uno de nosotros la busque.

BIBLIOGRAFIA

Dockery DW, Pope CA, Xu X, Spengler JD, Ware JH, Fay ME, Ferris BG, Speizer FE. An association between air pollution and mortality in six U.S. cities. N Engl J Med 329:1753-1759 (1993).

Dockery DW, Pope CA. Acute respiratory effects of particulate air pollution. Ann Rev Public Health 15:107-132 (1994).

Schwartz J, Slater D, Larson TV, Pierson WE, Koenig JQ. Particulate air pollution and hospital emergency visits for asthma in Seattle. Am Rev Respir Dis 147:826-831 (1993).

Health Effects of Particulate Air Pollution: Time for Reassessment? C. Arden Pope III,1 David V. Bates,2 and Mark E. Raizenne3 . Received 7 July 1994 ; accepted 23 February 1995.

Diaz-Sanchez D. The role of diesel exhaust particles and their associated polyaromatic hydrocarbons in the induction of allergic airway disease. Allergy 52(suppl 38):52-56 (1997).

Bayram H, Devalia JL, Sapsford RJ, Ohtoshi T, Miyabara Y, Sagai M, Davies RJ. The effect of diesel exhaust particles on cell function and release of inflammatory mediators from human bronchial epithelial cells in vitro. Am J Respir Cell Mol Biol 18:441-448 (1998).

Peterson B, Saxon A. Global increases in allergic respiratory disease: the possible role of diesel exhaust particles. Ann Allergy Asthma Immunol 77:262-270 (1996).

Particulate air pollution and health in Valencia [Spain] 1994-1996 F. Ballester / C. Iñiguez / S. Pérez-Hoyos / J.M. Tenías :Gac Sanit. 2002;16:464-79.

28/2/11

Basta de embustes

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Parece ser que el gobierno ha encontrado un filón en la temática de salud para subyugar voluntades e imponer normativas, siempre claro está, en beneficio de los contribuyentes. Tengo la sensación que se avecina una nueva campaña de concienciación de ciudadanía sobre la conveniencia de modificar determinados hábitos lesivos para la salud individual y colectiva de sus ciudadanos. Supongo que a tenor de la “aceptación” de la Ley Antitabaco por el adicto, el gobierno se siente reafirmado y con vigor para iniciarla. Es curioso que siempre estas observaciones sean a posteriori, es decir, se nos informa de lo perjudicial de nuestro proceder años después de habernos generado dependencia.

El anticiclón de las Azores que nos ha acompañado durante unos días ha evidenciado de forma taxativa los elevados índices de contaminación atmosférica de nuestras ciudades —algo que no es una novedad— todo y que existen Administraciones (Madrid) que niegan la mayor, al distribuir las estaciones de control de la contaminación en lugares con bajo flujo circulatorio. La reiteración informativa de este hecho como algo inusual da que pensar “blanco y en botella” en una nueva campaña. Esta va ir encaminada a reducir de forma drástica el uso del vehículo privado.

Es obvio que se han de tomar medidas que reduzcan la contaminación ambiental. En su momento se considero que el uso de vehículos de gasolina generaba un mayor efecto invernadero que, el motor de gasoil al ser estos motores inyección poseen un mayor rendimiento y más bajo consumo. En 1994 el gobierno socialista implanta el Plan Renove con el objetivo de renovar el parque automovilístico se concede una subvención de 100.000Pts a la compra de un vehículo nuevo si el antiguo tiene más de 10 año y se envía al chatarrero. Desde la fecha se han subvencionado la compra de coche a través de Plan Renove (94/95) y Plan Prever (97/2011).

Estos planes han propiciado que el ciudadano haya optado a la hora de adquirir un vehículo, por el de gasoil, orientado por patrones de propaganda institucional: respetuoso con medioambiente; baja emisión de CO2; menor consumo por Km y un precio por litro de combustible más bajo respecto al de la gasolina.

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                           DGT

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                         Ministerio de Industria y Energía

Con fecha cinco de enero del año en curso, la prensa informó de la publicación en la revista Science of the Total Environment del primer trabajo que estudia cómo afecta la contaminación por partículas de 2,5micras (P2,5µ) emitidas por los tubos de escape de los vehículos —en especial los de motor a gasoil que emiten seis veces más partículas (P2,5µ)—, en la mortalidad a corto plazo por enfermedades circulatorias en una ciudad española.

A tenor de los datos que arroja el citado estudio: La asociación entre PM2,5 y mortalidad está ahí. Otros estudios, en otros lugares han obtenido resultados similares y existe el mecanismo biológico que explica cómo estas partículas penetran en las vías respiratorias, producen inflamación y acaban afectando a las arterias y provocando trombosis” Dr...J.Díaz: Investigador del Instituto de Salud Carlos III.

Cabe preguntarnos ¿Hace una década la comunidad científica ignoraba el efecto nocivo de las PM2,5µ?La respuesta: La fracción que representa un mayor riesgo para la salud son las PM10 y PM2;5 que por su reducido tamaño pueden penetrar directamente a la región torácica y ser tóxicas, cancerígenas, mutagénicas y teratogénicas” (Pope et al. 1995).

A día de hoy nos encontramos con precios similares en combustible y con un parque móvil (turismos) en igual proporción de gasoil que de gasolina , 8 Millones más que en 1994. No solo no se ha reducido la contaminación de dióxido de carbono (CO2) sino que se ha incrementado el oxido nítrico (NO) y partículas de 2,5 micras (PM2,5µ).

Si en 1995 ya se tenía conocimiento de la toxicidad de las partículas (PM2,5µ) ¿Qué motivos pueden justificar que un gobierno estimule la adquisición de vehículos a gasoil? Resulta obvio que razones economicistas en un sistema que magnifica la maximización del beneficio, en decremento de todo principio ético.

A tenor de lo expuesto se evidencia que priva más para el gobierno el PIB que la salud de los ciudadanos. Somos meras marionetas “productor/consumidor” carentes de toda razón crítica en manos del sistema.

14/2/11

Sentido

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¿Cómo dar sentido a algo sin sentido, me pregunto?

Así comienza mi peregrinar por el mundo al amanecer de cada día, me levanto cansinamente y me dirijo al cuarto de baño, donde me enfrento cada mañana a ese juez severo pero realista que es el espejo. Y es curioso, apenas me reconozco. Soy cual lamparilla de aceite que fluye en el mar de la existencia, una llama tenue que se agita con cada suspiro de un recuerdo, ya no hago historia, soy historia.

Con el transcurrir del tiempo la experiencia me ha despojado del aliento vital de la esperanza, ella me hizo avanzar por el desierto de la vida en pos de un espejismo de felicidad. Ahora a mi edad ya he alcanzado todo lo que podía alcanzar, a pesar de que hay quienes opinan que aún se puede avanzar más. Tal vez sea cierto pero, ¿En busca de qué? y ¿Cuál es el camino?

Cuando en la soledad del “retiro” hago balance de mí hacer, descubro no sin dolor, que me deje por el camino muchas pequeñas cosas por realizar: un beso, un abrazo, un instante de juego, un leerle un cuento. Por ¡Un más tarde! o ¡Seguro que mañana! Momentos todos ellos irrepetibles para aquellos que los reclamaban, mi inconsciencia quebró en ellos el deseo de una ilusión. Ahora su evocación deja muescas en mí corazón.

Durante años creí que todo aquello que me sucedía era un mal sueño llegando a confundir la realidad como “Segismundo”: que toda la vida es sueño. Tal vez la muerte sea el despertar o quizás: “el hombre sea un ser para la muerte” (Existencialismo). La sociedad de hoy tiende al más puro nihilismo donde es más importante “tener que ser” cuyo devenir es la ausencia de valores.

En este desandar el camino en busca del “sentido”, se agolpan en mi mente recuerdos de la infancia que al evocarlos descubro, un sentimiento del que nunca fui consciente al ser tan propio y natural para mí como el nuevo día, la confianza en la vida “mi madre”, era la luz en mi universo, ella todo lo hacía posible. La pérdida de mi madre a una edad temprana arruino mi “confianza radical” en la vida y por ende en el dios que ella creía. La crisis existencial que hoy me abruma siempre ha estado latente en mí, pero el furor de la batalla por la vida (social) la ha enmascarado.

El sentido de la vida no lo encuentro en las cosas (el ente), ni el todo vale me exculpa para alcanzarlas. He de recuperar la confianza radical en la vida (el ser), cual neonato en las ubres de su madre. Por qué en verdad somos —así lo pienso— seres que buscamos con afán al otro para poder con él y más tarde al evocar su recuerdo, alimentar al alma.

5/2/11

Sentimiento de un jubilado

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Vaya por delante, que no pretendo con este artículo ir en contra del derecho que tiene todo ciudadano a un descanso, a todas luces merecido después de arduos años de trabajo. Tampoco pretendo abogar por una jubilación a mayor edad que la actual, con el propósito de acercar el fin de la vida laboral al de la existencia, cosa que parece pretender el sistema a tenor de la nueva ley sobre la edad de jubilación aprobada. Menos aún arrebatar a los jóvenes el derecho a su incorporación al mundo laboral, en el que desarrollar todo su potencial formativo. Solo es una reflexión en voz alta de un jubilado que amó, cuan artesano, “la satisfacción del bien hacer” su trabajo.

¿Estarás contento, ahora ya podrás hacer lo que te agrade? Esta es la frase que más he escuchado en los últimos meses desde que me han jubilado, porque ciertamente yo no me he jubilado, “me han”. Esta es una más, entre las diversas frases típicas, que se suelen decir, cuando a uno le despojan de sus responsabilidades adquiridas a lo largo de años profesión.

Nadie cae en la cuenta, que lo que de verdad a uno le haría feliz, es seguir trabajando. Me pregunto de qué me ha servido la experiencia acumulada a lo ancho y largo de mi vida laboral, si llegado el momento de transmitirla a aquellos a los que debería ir destinada, ellos reclaman su derecho a equivocarse (como yo en su día).

Este sentimiento no es común a todos los “retirados”. En el entorno en que he desarrollado mi ocupación —enfermería— que mayoritariamente son mujeres, cuando hablo con compañeras ya jubiladas, una mayoría—por no decir todas— se sienten satisfechas con su nueva situación, lo que me ha llevado a reflexionar sobre la causa de tanta dicha. Tal vez la razón sea que la mujer puede dejar vida y el hombre solo obra.

Pretéritos son los tiempos en el que la sabiduría era un valor que se adquiría con el paso de los años. Hoy es suplida por una información instantánea — efímera en el tiempo— y un osado seudoconocimiento dirigido. Ya nadie al abuelo le consulta su saber de vida —a lo máximo— sus hijos y nietos le informan.

Me siento como el boxeador que lanza un directo a la mandíbula de su oponente y falla. Al no encontrar resistencia, siente un fuerte latigazo en su hombro, se le ha dislocado. Así se haya mi alma hundida, perturbada, privada de su obra inacabada. A que puede aspirar un alma, en su efímera existencia, sino a ser por su legado recordada.

Es frecuente —por lo general—escuchar en el hombre jubilado relatar sus males cotidianos: artrosis, lumbago, colesterol, hipertensión etc. Dolencias todas ellas de las que nuca fueron conscientes mientras trabajaban. Mi cuerpo —al igual que los suyos— reclama ayuda para un alma “dislocada”.

A veces, me abate por momentos una tristeza melancólica y pregunto al alma ¿qué esperas de la vida?... En otros me asalta una ira contenida contra el mundo. No me resigno a aceptar el destino de una vida sin sentido. Un ego ciego se resiste a que no hay que buscar afuera, aquello que no llevamos dentro. Tal vez el sosiego del alma, no se halle fuera, sino en mí. He de hallar una salida —cual “Teseo”— a este laberinto, en que me hallo inmerso. Acallando a esa voz que susurra incesante en mi interior, que reclama justicia para una obra inacabada. Con la humildad del perdón para un alma perturbada.

Quizás la vida sea como alguien dijo: "¡La vida no se trata de cómo sobrevivir a una tempestad, sino cómo bailar bajo la lluvia!". Tal vez aun me quede tiempo, en esta nueva etapa que comienzo, aprender a bailar bajo la lluvia. Ojala que así sea.

4/2/11

“¡Indignaros!” (Indignez-vous)

Crisis

Existen misterios indescifrables a los que solo podemos acercarnos desde la fe. Cuando aún siendo un crio comencé a tener curiosidad, me costaba entender desde mi razón, el gran misterio de la Santísima Trinidad. A mí curiosidad insaciable la pretendieron cercenar de raíz, con la clásica respuesta categórica a la que no cabe apelación: “es dogma de fe” me dijeron. Hoy existen misterios mundanos indescifrables en los que también es necesario “el dogma de fe” para aceptarlos, cual son los financieros “especuladores”. Entes incorpóreos que transitan por el mudo intrincado del “mercado”, que están haciendo hincar la rodilla a los estados democráticos y situando a sus cuídanos al borde de la penuria.

A la situación social actual no hemos llegado de la noche a la mañana, hoy recogemos los efectos de un proceder diseñado por la Escuela de Economía de Chicago liderada por Milton Friedman, premio Nobel de Economía (1976), que promueve el neoliberalismo económico, teoría que pretende reducir la intervención estatal en materia económica y social defendiendo el libre mercado como mejor garante del equilibrio institucional y el crecimiento económico de un país.

Tanto Margaret Thatcher primer ministro del Reino Unido (1979 a 1990) como su homologo Ronald Reagan presidente de los EEUU (1981 a 1989) fueron los artífices de llevar a términos las políticas económicas neoliberales: El poder político no debe, según ellos, tener influencia alguna en los movimientos de capital y en los negocios de las multinacionales, aunque vaya en detrimento del propio país que lo permite.

En nuestro entorno las operaciones de privatización de empresas públicas (EP) (desregulación e introducción de criterios “mercantiles”) empiezan a ser significativas en España a partir de 1985 (de forma más acusada a partir de la legislatura del Presidente José María Arnaz López (1996). Se aplican políticas acorde con el neoliberalismo: el mercado todo lo regula.

Unos años de bonanza, fruto de una la ley (Ley del suelo 13 de Abril 1998) que permite a los Ayuntamientos convertir terrenos agrícolas en urbanizables, genera una eclosión en la construcción, que propicia una demanda de mano de obra que contribuye a un proceso regresivo de tasa de paro. Por encima del 20% en 1998; al 8% en el 2008, década a la que podríamos denominar “la prodigiosa del ladrillo”.

Un ejemplo claro de éste sentir lo tenemos en la respuesta del Ministro de Economía Sr. Rodrigo Rato (El País Canadá 20/11/2003) a una interpelación del periodista sobre el coste de la vivienda en España: "La causa primordial, sin duda alguna, es que en España hoy se construyen 700.000 viviendas y se venden. Por lo tanto, no busquemos tres pies al gato. Quiero recordar que esas viviendas son 475.000 más de las que se construían hace ocho años. No creo que haya muchas industrias en España que hayan aumentado su producción en ese porcentaje y, sin embargo, los ciudadanos las compran".

Lo que para una minoría de los ciudadanos era obvio, que basar el crecimiento económico de nuestro país PIB: Valor de los bienes y servicios finales producidos por una economía en un determinado periodo de tiempo (generalmente un año), en la construcción suponía un error. Para nuestros políticos era el referente de una buena salud económica, gracias a lo acertado de sus políticas laborales. Una tasa baja de paro y un crédito hipotecario asequible al adjudicar hipotecas a largo plazo a 30, 40 y 50 años, permite a la banca cubrir prácticamente sin avales su elevada demanda para la adquisición de una vivienda, a todas luces sobrevaloradas por la especulación.

La década “prodigiosa” fomenta en las familias la demanda de crédito, haciendo que estas endeuden por encima de sus posibilidades ante el espejismo económico, un “ídolo de pies de barro”. La facilidad con que la banca otorga crédito de “alto riesgo”:(debido a su tipo de trabajo, nivel de ingresos o historial de crédito del solicitante) no es gratuita para el cliente, al que se le aplica unos intereses más altos y se cobran comisiones más elevadas que en las habituales, al tener en cuenta su mayor nivel de riesgo.

Al pairo de la bonanza económica surge un nuevo espécimen social, el empresario “neoburges” , un proletario que “se ha hecho a sí mismo” que encuentra en la oferta y la demanda su mejor arma especulativa para la maximización del beneficio. El mundo del trabajo pierde la conciencia de clase ya nadie es un “obrero”: como mínimo especialista. El estado actual de la situación es fruto de la codicia de los acreedores y de la falta de cultura financiera del “obrero”. Obviamente en el reparto de culpabilidad hay grados, la verdadera artífice de la crisis es una banca especulativa. Porque en la penitencia está el castigo para el ciudadano por escuchar sus “cantos de sirenas”.

Esta crisis debería hacernos reflexionar, no solo sobre las causas, sino sobre las posibles alternativas al sistema que la ha generado. Un sistema basado en el crecimiento, producción y consumo, y cuya educación no tiene como objetivo formar ciudadanos provistos de valores, saberes y capacidades que fomenten en él la curiosidad y el escepticismo, esencias de toda razón crítica. Sino una educación subordinada completamente a la producción, instruyendo al ciudadano en valores y comportamiento de empresa: conocimientos, destrezas y actitudes.

En nosotros se halla la semilla del cambio: renunciando a la demagogia victimita, a favor de una actitud de acción, no debemos seguir indiferentes ante aquello que creemos que no funciona o es injusto. Hay que, “¡Indígnese!” (Indignez-vous), como dice el autor Stéphane Hessel en su libro. Por qué un mundo mejor aún es posible.