9/3/21

                    El Silencio del Alma                           

Tal vez por mi edad a punto de cumplir setenta y uno, siento empatía con los familiares de
enfermos de Alzhéimer. Soy una persona que me gusta controlar en todo momento la situación desde siempre y suelo sufrir cuando por la razón que sea no la pudo controlar, tal vez sea ese el motivo de mi empatía, con los pacientes de esta dolencia degenerativa de la mente. De siempre me he preguntado qué es lo que pude sentir una persona afectada de esta dolencia.

 La vida y por ende el destino, me ha dado la oportunidad de descubrir lo que siente y padece la persona que pierde la memoria y busca de forma desesperada en su mente la historia del recuerdo que la vinculé con su realidad presente.

 El pasado jueves día treinta de junio me dispuse a realizar las actividades programadas a lo
largo de la mañana, esperaría a Julia –la joven que viene cada jueves- para abrirle la puerta
del porta y de la vivienda, una vez realizado el cometido, me dispuse hacer lo que todas las
mañanas realizo de forma metódica: recojo el diario en el estanco a las ocho y con las noticias frescas, me dirijo al bar, en que desde me he jubilado, suelo desayunar un café con leche y un croissant, a la vez que me empapo de lo acaecido en mundo y por ende en nuestro país.

Este día -como en otras ocasiones- compartí mesa y tertulia con dos compañeros con los que me une una estrecha amistad, dialogamos amigablemente sobre -cómo no podía ser de otra manera- la situación sociopolítica en nuestro país, después de un ameno dialogo llegamos a la conclusión, de que la verdad es de todos, pero nadie la posee. Uno de los participante en el dialogo, me sugirió si le podría acompañar, hacer unos recados que precisaba realizar con una cierta urgencia, ya que al día siguiente tenía previsto coger un vuelo hacia Brasil a pasar unas merecidas vacaciones. Una vez realizados los encargos, nos despedimos deseándonos mutuamente lo mejor para nuestras vacaciones estivales.

Había aprovechado la ocasión para comprar unas bobillas de bajo consumo, que él me sugirió como experto en la materia. Entre en casa sobre las once de la mañana, instale las lámparas de bajo consumo en los correspondientes apliques y finalizado en cometido mi esposa me llamo para que me setera a la mesa a desayunar, recuerdo que comí melón. Lo sucedido con posterioridad no lo recuerdo.

Según relata mi esposa, me había levantado de la mesa para dirigirme al dormitorio a calzarme unas zapatillas, (yo desde ese instante no recuerdo nada) la pregunte si recordaba si tenía que hacer algo importante, de lo que no me acordaba. No era capaz de recordar nada de la memoria presente, me sumí en una excitación y desespero que me genero una angustia vital insoportable donde el único recurso para mitigarla fue el sollozo. Le interrogaba a mí mente, pero mi alma no respondía.

16/2/21

 

Reducir el riesgo cardiovascular en edades tempranas frena el alzheimer

Una investigación relaciona la aterosclerosis con un menor metabolismo cerebral

Cristina Sáez:16/02/2021


Un laboratorio del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares que dirige Valentí Fuster Emilia Gutiérrez

Reducir los factores de riesgo cardiovascular, como el colesterol alto o la diabetes, podría ayudar a prevenir el desarrollo de enfermedades neurodegenera­tivas. Un estudio del Centro ­Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) en cola­boración con el centro de investigación de la Fundación Pasqual Maragall Barcelona Beta Brain Research Center (BBRC) demuestra por primera vez que, a edades tempranas, existe ya una relación entre estos factores de riesgo, la aterosclerosis y cambios en zonas del cerebro que lo hacen más vulnerables a desarrollar, en el futuro, demencias y, ­sobre todo, alzheimer. El descubrimiento, que publican en la revista Journal of the American College of Cardiology (JACC), abre la puerta a poder intervenir sobre las enfermedades cardiovasculares, que sí se pueden ­tratar y modificar, para intentar evitar la aparición y evolución de una enfermedad para la que no hay tratamiento, como la demencia.

Que existe una relación entre los riesgos cardiovasculares y los riesgos de deterioro cognitivo, incluso años antes de que se manifiesten los síntomas clínicos de ambos tipos de patologías, se sabía desde hace años. De hecho, las enfermedades neurodegenerativas y las vasculares a menudo aparecen juntas en etapas avanzadas. Sin embargo, aunque se sospechaba, no se había podido demostrar esta asociación en las etapas iniciales. Los investigadores del CNIC y del BBRC han estudiado los factores de riesgo cardiovascular, como colesterol alto, hipertensión, diabetes, obesidad, de 500 individuos de una de media de 50 años que estaban sanos, pero ya tenían placas de aterosclerosis en sus arterias.

También han escudriñado qué pasaba en sus cerebros; en concreto, se han fijado en el consumo de glucosa, el combustible de las células nerviosas, porque una falta de glucosa afecta a la cog­nición.

“Hemos visto que hay una ­relación entre los factores de riesgo que dan lugar a enfer­medad de grandes arterias y una disminución de la entrada de ­glucosa al cerebro”, explica a La Vanguardia Valentí Fuster, director del CNIC.

“Esos factores de riesgo juntos son los que dan lugar a los infartos de miocardio y cerebrales, pero en ese caso el impacto, y sobre todo el de la hipertensión, es en la entrada de glucosa al cerebro y en el aspecto cognitivo”, añade.

A continuación, usando la tecnología de diagnóstico por imagen PET, que permite medir la actividad metabólica del cuerpo humano, vieron que aquellos individuos con factores de riesgo cardiovascular, pero sobre todo hipertensión, tenían afectadas las regiones temporal y parietal del cerebro, las mismas áreas donde comienza a manifestarse el alzheimer.

En esas áreas, los investigadores vieron que había un menor consumo de glucosa por parte de las astroglías, las células cerebrales que dan apoyo a las neuronas y que se encargan de extraer los nutrientes de la sangre y de activar mecanismos de reparación de las neuronas.

“El patrón de un menor me­tabolismo cerebral en estos ­pacientes sanos con mayor riesgo cardiovascular es el mismo que el de personas con alzheimer”, señala Juan Domingo de Gispert, al frente del grupo de neuroimagen del BBRC. Eso implica que “son cerebros menos plásticos, con una menor capacidad de compensar o de resistir un proceso neurodegenerativo”, añade.

Los factores de riesgo cardiovasculares engrosan las paredes vasculares de las arterias, lo que, a su vez, obtura los pequeños vasos sanguíneos que irrigan el cerebro. Esa falta de flujo, señalan los investigadores, es lo que lleva a una disminución de la glucosa en la zona y, al final, a afectar a la cognición. “Ya Alois Alzheimer cuando describió esta neuro enfermedad dijo que era vascular. Y es muy posible que se acelere por un proceso vascular”, destaca Fuster.

Poder intervenir en enfermedades cardiovasculares evita el deterioro cognitivo, según CNIC y BBRC

 

10/2/21

Yo mi Alzheimer

 Yo, mi Alzheimer

Hace ya casi, dos años que han trascurrido, que me diagnosticaron este enfermedad, en un principio pase por una crisis existencial, si algo bueno esta dolencia, es que cursa con proceso lento y permite adaptarse, después de un periodo de asimilación. Para la familia, el desarrollo de esta dolencia, no supone una carga asistencial elevada, si bien es cierto que la dolencia, pasa por periodos de estrés, en el ámbito familiar. 

Si algo bueno tiene la enfermedad, es que no padecemos dolencias añadidas, lo que nos permite realizar actividades, como trikini la natación ciclismo etc. Si bien no todo son laureles, en el entorno familiar, el  deterioro cognitivo nos hace pasar por periodos de agresividad involuntaria, meros ataques de ira que, suelen pasar con cierta frecuencia, al sentirnos deprimidos por la ausencia de memoria. La ausencia de recuerdos nos lleva a una depresión transitoria, el saber donde as dejado las cosas, que hace que nos sintamos deprimidos. La familia es un baluarte donde nos defendemos de la dolencia.

Con la lectura, de textos científicos (en mi caso) me permite, disfrutar durante su lectura, a la vez que, consigo recordar lecturas de textos científicos olvidados. Es primordial no en cláustranos en el hogar, debemos mantener relaciones con compañeros de trabajo y procurar recordar vivencias de un pasado, que no volverá. Debemos, adherirnos a excursiones en entornos naturales, procurando mantenernos en el grupo y no despistarnos, lo que seria un peligro para el excursionista y un desasosiego para el colectivo social. Hemos de gozar del paisaje. Yo ya he disfrutado en las excursiones y he padecido algún que otro despiste, el cual me ha generado un gran desasosiego. Es conveniente ir en grupo y mantener un recuento de los excursionistas, sobre todo si entre los asistentes hay alguno que padece Alzheimer. El mantener  un buen estado físico, es primordial así como la lectura, novelas, filosofia y textos científicos, yo soy el primero, en hacerlo. 
         

9/2/21

Libreras de cabecera

Los profesionales que regentan las librerías desarrollan la maestría prescriptora Magi Camps

Cuando el cliente entra en una librería, si no sabe qué libro quiere, sabe que la persona que hay detrás del mostrador lo sabrá aconsejar. Esta evidencia hace que, de algún modo, y en un grado menor, los libreros también ofrecen bibliotecaria. Elena González, que regenta la librería Tòmiris del barrio de la Sagrada Família de Barcelona, se sorprende cuando La Vanguardia le pregunta por su método. Se sorprende, pero es plenamente consciente de que, quizá no lo ha reflexionado, pero sí hay un método.

“Cuando me piden que los aconseje –cuenta González–, hay una parte de intuición importante. Les hago muchas preguntas porque eso me ayuda mucho. Es la manera en que yo puedo relacionar su demanda con una lectura determinada. La gente contesta hasta donde quiere, claro, con eso ya cuento, pero les pregunto qué gustos tienen. Si el cliente me dice que está triste, no quiero saber los motivos, tengo bastante sabiendo su estado de ánimo. Pero es cierto que les pregunto muchas cosas con el fin de acertar”.

Aunque la librería Tòmiris abrió hace pocos años, González ha trabajado toda su vida en librerías y conoce bien el oficio: “Conozco los libros que tengo entre manos, hace mucho tiempo que trabajo de cara al público y conozco a la gente”. Y refiere una frase de Josep Cots, el librero de la Documenta, ahora en la calle Pau Claris de Barcelona: “Cots dice que las librerías son como farmacias y detectan las necesidades de cada persona.

También dice que tendrían que estar más horas abiertas, pero eso ya no lo comparto”.
Cuando se trata de recomendar, González afirma que hay libros que no fallan nunca y pone algunos ejemplos: “Si alguien quiere algo de mujeres o para reafirmarse en el hecho de ser mujer si lo está pasando mal, recomiendo La pasión de ser mujer, de Eugenia Tusquets y Susana Frouchtmann. Y para un estudiante que no le ve sentido a estudiar, La utilidad de lo inútil, de Nuccio Ordine, un pequeño manifiesto de la sabiduría por la sabiduría.

Da ganas de ponerse a estudiar”. González concluye: “Si tienes un problema grande, tienes que ir al médico; pero para un dolor de cabeza...” Otra librera de cabecera, como la llama algún cliente, es Fe Fernández, de la librería L’Espolsada, de Les Franqueses del Vallès. “Nosotros somos prescriptores; no recomiendo autoayuda, sino ficción”, dice de entrada sobre la bibliotecaria.

“La ficción funciona muy bien porque comporta el efecto rebote: cuando vemos lo que les pasa a los personajes, nos vemos reflejados y eso nos ayuda –explica–. La buena lectura tiene muchos efectos” “La prueba empírica –continúa– es que en los clubs de lectura una misma novela impacta de modo distinto en cada persona. En un mismo libro, como El verano que mi madre tuvo los ojos verdes, de Tatiana Tibuleac, cada persona que lo lee se puede fijar más en el cáncer o en la relación maternofilial”. 

“El efecto espejo es lo importante de la literatura. Quien solo lee autoayuda no sale nunca de ese bucle. Con la clientela, a partir del conocimiento, ya sé para quién es cada libro cuando me llega. Y si a alguien no le conviene un libro en un momento dado, también se lo digo. Hay libros de todo, para todas las personas y para todos los momentos”, concluye.

CÓMO ACONSEJAR AL CLIENTE

Las preguntas sobre gustos y estados de ánimo ayudan a escoger el libro adecuado

21/12/20

Un nuevo despertar


El aprobar el cuarto y reválida supuso para mí un nuevo despertar a la esperanza. Había sido capaz de conseguirlo después de tantos años, de haber sido excluido de la posibilidad de volver a estudiar por la cerrazón interesada de los adultos. En este empeño, fue la mano tendida de un profesor (Joan Carulla) y la fe amorosa de Montse, que siempre ha creído en mí, lo que lo hizo posible. 
Me matriculo para iniciar el quinto curso de Bachillerato, en horario nocturno, en el Instituto Milà i Fontanals sito en la Plaça de Josep Maria Folch i Torres, próximo al paralelo. Las clases comenzaban a las cinco y treinta y finalizaban a las veintidós horas. Duraban cuarenta y cinco minutos. Por aquel entonces yo trabajaba haciendo muñecos de yeso para los comercios de santería, ó sea niños Jesús en diferentes poses y tamaños. Cobraba unas 900 Pts al mes, con lo que al pagar la pensión completa, me quedaban unas 50 Pts para todo el mes, es decir -en aquel tiempo fumaba- me quedaba lo justo para el café con leche, la pasta y un cigarrillo.
La satisfacción del bien hacer vino con las notas de final de curso. Había superado no sin dificultad un nuevo escalón en dirección a la cima, que para mí suponía superar el Bachillerato, y finalizado el mismo aprobar el Preu, lo que me facilitaría la culminación de un sueño largamente anhelado, que no era otro que la posibilidad del acceso a la Universidad y por ende ser aceptado en la Facultad de Medicina.
En septiembre me matriculé de nuevo en el Instituto de sexto y reválida, en horario nocturno. Volvimos a coincidir la mayoría de los alumnos de quinto. De entre los compañeros de curso  con el que más me relacionaba, era con un alumno de nombre Juan de Mairena. Ambos veníamos de familias humildes, que hacían de la necesidad virtud. Los dos perseguimos con ahínco poder independizarnos económica y socialmente. Quizás (seguro) éramos unos utópicos que soñábamos con la libertad, creíamos que con la caída del régimen fascista todo sería distinto. Con el transcurrir de los años he comprobado que la libertad no es un fin, sino un medio, con el que  defender desde la resistencia intima nuestras convicciones.
Por diversas razones sociales y económicas, me vi en la necesidad de buscar un nuevo trabajo que me permitiera subsistir. El nuevo empleo lo encontré gracias a mi suegro, en unos telares sitos en la calle Valencia justo al atravesar la Av. Meridiana. El horario de trabajo era de las 6h30´a la 14h30´. La categoría laboral era de peón, mi cometido era recoger las bobinas de tejido que producían los telares, trasladarlas al almacén y apilarlas por su tamaño. Tenía un compañero de unos 50 años con el que compartía la labor, curiosamente se llamaba como el personaje más importante de los Diálogos de Platón, es decir Sócrates, el personaje de la filosofía que más me ha marcado en mi proceder y sigue siendo un referente. 
Juan de Mairena trabajaba por aquel entonces en la Delegación de Hacienda como interino. Él se percataba que en el transcurrir de las clases, mi capacidad de atención decaía, motivada por un estado de sopor que me hacía dar cabezadas. Conociendo mi situación laboral y por ende mis horarios. Una tarde entre clases me propuso, que le preguntaría a su jefe, si en su departamento necesitaban algunos interinos más, si así era le hablaría de mí. Aquella noche me costó conciliar el sueño, pues suponía, si la respuesta era afirmativa, liberarme de la tiranía del enano” como despectivamente Sócrates y yo le denominábamos al encargado de la empresa textil. A la tarde siguiente recibí la confirmación de que necesitaban más interinos en el departamento.
La buena nueva “bonum”, una vez más me había tocado. Al día siguiente a primera hora presenté mi renuncia, pero previamente lo celebré con Sócrates con un buen y merecido almuerzo. Sócrates un andaluz nacido en la en Zahara de la Sierra, un hombre que hacia honor a su pueblo “Zahara” que significa “fortaleza”, él la poseía de espíritu. Recuerdo que me dijo “me alegro por ti, eres joven y podrás lograr lo que te propongas”,  a mi edad ya nada es posible, cualquier día a este enano hijo de puta me lo cargo. En mi recuerdo está su mano tendida para siempre.    
                 

      

19/9/19

El silencio del alma


Yo y Alzheimer

El silencio del alma

26/06/2014

Tal vez por mi edad a punto de cumplir setenta y uno, siento empatía con los familiares de enfermos de Alzhéimer. Soy una persona que me gusta controlar en todo momento la situación desde siempre, y suelo sufrir cuando por la razón que sea no la puedo controlar. Tal vez sea ese el motivo de mi empatía con los pacientes de esta dolencia degenerativa de la mente, de siempre me he preguntado, qué es lo que puede sentir una persona afectada de esta dolencia.

La vida y por ende el destino, me ha dado la oportunidad de descubrir lo que siente y padece la persona que pierde la memoria y busca de forma desesperada en su mente la historia del recuerdo que la vincule con su realidad presente. El pasado jueves día treinta de junio me dispuse a realizar las actividades programadas a lo largo de la mañana, esperaría a Julia –la joven que viene cada jueves- para abrirle la puerta del portal y de la vivienda. Una vez realizado el cometido, me dispuse hacer lo que todas las mañanas realizo de forma metódica: recojo el diario en el estanco a las ocho y con las noticias frescas me dirijo al bar, en que desde me he jubilado, suelo desayunar un café con leche y un croissant, a la vez que me empapo de lo acaecido en el mundo y por ende en nuestro país.

Este día –como en otras ocasiones- compartí mesa y tertulia con dos compañeros con los que me une una estrecha amistad, dialogamos amigablemente sobre -cómo no podía ser de otra manera- la situación sociopolítica en nuestro país, después de un ameno dialogo llegamos a la conclusión, de que la verdad es de todos, pero nadie la posee.
Uno de los participantes en el dialogo, me sugirió si le podría acompañar a hacer unos recados que precisaba realizar con una cierta urgencia, ya que al día siguiente tenía previsto coger un vuelo hacia Brasil a pasar unas merecidas vacaciones. Una vez realizados los encargos nos despedimos deseándonos mutuamente lo mejor para nuestras vacaciones estivales.

Había aprovechado la ocasión para comprar unas bombillas de bajo consumo que él me sugirió como experto en la materia.
Entré en casa sobre las once de la mañana, instalé las lámparas de bajo consumo en los correspondientes apliques y finalizado el cometido mi esposa me llamó para que me sentara a la mesa a desayunar, recuerdo que comí melón. Lo sucedido con posterioridad no lo recuerdo.

Según relata mi esposa, me había levantado de la mesa para dirigirme al dormitorio y calzarme unas zapatillas, (yo desde ese instante no recuerdo nada), la pregunté si recordaba si tenía que hacer algo importante, de lo que no me acordaba.

No era capaz de recordar nada de la memoria presente, me sumí en una excitación y desespero que me generó una angustia vital insoportable donde el único recurso para mitigarla fue el sollozo. Le interrogaba a mí mente, pero mi alma no respondía.




27/8/17

Juan de Mairena (capitulo 5 )
                                                

Toda amistad se inicia con un encuentro fortuito o propiciado por el Ado de los dioses, nunca  lo sabré, pero de lo que si doy fe es que aún perdura. Fuimos alumnos en el mismo Instituto, recorrimos mil y una  vicisitudes juntos en una parte del camino, el destino tuvo a bien separarnos, pues ambos deseábamos iniciar un camino, aunque divergentes, el suyo la abogacía y el mío la medicina, ambos a mí criterio sociales y humanos.

Yo conocí a J. de Mairena en Instituto cursando quinto de bachillerato, teníamos convicciones políticas similares, obviamente de izquierdas. En aquella época yo residía en la calle Trafalgar no recuerdo el número, cerca de Arco del Triunfo. 
Tenía alquilada una habitación, en ella residía un compañero que también iba al mismo Instituto que J. de Mairena y yo. En aquellos tiempos había familias con necesidades que cubrir y alquilaban habitaciones como un medio para hacer frente a sus necesidades.

Cada tarde, sobre las 16,30h cogía el autobús 29 para ir al Instituto que si no recuerdo mal entrabamos a las 17,30h y salíamos sobre 22h. En aquellos tiempos yo trabajaba de peón, en unos telares sitos en la calle Valencia esquina a Montaña, mi horario era de las 6,30 h a las 14,30 h, durante la jornada mi cometido era transportar las bobinas, que generaban los telares al almacén, estas eran de dos tamaños, una de dos metros y otra de metro cincuenta, las transportábamos en una carretilla, como es obvio, no era de una en una, sino que acumulábamos unas cuantas, en función tamaño y peso.

Obviamente no era yo solo el que lo transportaba hasta el almacén, había otro compañero, un andaluz de nacido en el pueblo “Zahara de la Sierra” zahara (fortaleza) al que hacía honor. Era un hombre mayor de unos 50 años, de nombre Sócrates casualidades del destino, el filósofo por mí más importante, el artífice de los Diálogos de Platón, por el que siento veneración.

Teníamos un encargado al que despectivamente llamábamos el enano, no media más de metro veinte, era la mala uva concentrada, tenía como hobby, obligarnos a estar moviendo las bobinas de un sitio a otro del almacén. Un día en uno de los traslados, ordenado por el enano, tuve un esguince en el brazo izquierdo, razón por la que fui al médico de cabecera y me dio la baja laboral.

Una tarde le comente a J. de Mairena si habría alguna posibilidad, de que yo pudiera trabajar como interino, en su departamento de Hacienda. El me comento que lo preguntaría a su jefe, pues tenía entendido que necesitaban personal. Al cabo de unos días me comunico, que su jefe le había confirmado que si era posible.

Mi retorno al telar fue para confirmar que me dieran la cuenta y el finiquito, y como no despedirme de mi ilustre amigo Sócrates, al que nunca podré olvidar, su breve pero sincera amistad. 

En Marzo del 74 Juan de Mairena estuvo en mi boda.

23/5/17

Un jubilado socialista.






La salida   y   La vuelta                 




Salvando las distancias que obviamente existen, entre el año 35 de siglo pasado y la actualidad política a día de hoy  en nuestro país.
Si bien la situación socioeconómica es mejor -aunque- sustancialmente mejorable. Los sentimientos propios de nuestra idiosincrasia, no han cambiado “genio y figura hasta la sepultura” decía mi abuela y no le faltaba razón.

Me hace temer que la crisis del socialismo, a pesar de la victoria indiscutible, del candidato Pedro Sánchez a presidir el partido Socialista, aún no ha concluido.

Su destitución fulminante por el Comité Federal - el 1 de octubre del 2016- fue esperpéntica y humillante para él y sus colaboradores, que pasaron de una defensa numantina, a negar horas más tarde que le conocían. Aquellos que le apoyaron -no muchos- hoy piden venganza, reclaman que pidan perdón los que le humillaron, siento que no es momento de hacer leña del árbol caído, a mi entender, craso error, no es momento de revancha sino de generosidad.

Como militante socialista por el bien del partido, -yo no le he votado- todos hemos de reconocer su victoria y ponernos a su disposición. De lo contrario favoreceremos a una derecha corrupta y al populismo de izquierdas.

Un militante   


        

13/12/16

Motivo de reflexión


Hay días, que uno se levanta con el pie cambiado y hoy ha sido uno de ellos y no el único.

La historia comienza con la llegada de mi nieto Nil el más pequeño. El motivo de su estancia en nuestra casa es que mañana lunes tienen fiesta en el colegio por el puente de la Constitución y se quedara a dormir. A primera hora mi yerno traerá a casa mi nieto mayor Joel. 

Su llegada trastoca un poco nuestro quehacer diario, hemos de sacar al parque a la Lua y a la Kira dos mascotas. No podemos dejar solo al Nil. La situación se complica, ya que este lunes salgo con la “Colla Jove” a caminar y hemos quedado a las 7h. Lo que me obliga a sacarlas a las 5h. Decido no sacarlas juntas, pienso me resultara más fácil y rápido, que con las dos a la vez.

La Kira es una perra encantadora y cariñosa, pero como siempre, existe un pero; que no es otro que la obsesión por los gatos. De regreso del Park Güell, a olfateado a un gato y como hace otras veces, mediante una maniobra se ha soltado del collar. Eran cerca de las seis de la mañana y aun me quedaba sacar a la Lua.

Cuando se produce este percance se vuelve loca persiguiendo a su presa, no hay forma de pararla. Yo, que soy de por si temeroso, me desespero, pues siempre me pongo en la situación más trágica. Que la pille un coche o que a consecuencia de ello provoque un accidente grave. Al cabo de un buen rato he conseguido pararla, era tal mi excitación que la he golpeado con la mano en el moro.

Ya eran cerca de las 6:15 cuando he llegado a casa, cabreado, he cogido a la Lua y he vuelto a salir a la calle. El animal ha olfateado mi estado de ánimo, de manera que ha decidido volver a casa. Mi mujer ante mi excitación decide volver a sacar las.

Me quedaban apenas 25 minutos para mi marcha y he decidido sentarme a meditar, he reflexionado sobre él porque de mi ira. He descubierto que mi generosidad y bondad, no surge del corazón sino de la razón, no es amor lo que entrego sino justicia. Soy el defensor de las causas perdidas, me revelo contra el opresor y defiendo al oprimido. No amo al oprimido, sino que odio al opresor.

Antes de salir de casa, ha llegado mi mujer. Feliz y contenta de lo bien que se lo han pasado las mascotas, sobre todo la Kira persiguiendo a los gatos. Un motivo para reflexionar. Estoy en ello

Buscando en los recuerdos "Es un buen ejercicio ser del todo sincero consigo mismo". Sigmund Freud

A raíz de lo acaecido, busco en mis recuerdos cuando “mate al padre” es probable que fuera el día que recurrí a él, cuándo el abuelo me echo de casa, ese día no solo lo mate, sino que le enterré en lo más hondo de mi alma. Es curioso, como he convencido a mi mente durante tantos años, de que ese día alcance mi libertad, al liberarme para siempre de la tiranía del padre.

Realmente no fue así. Han tenido que pasar más de cincuenta años, para descubrir que me había equivocado, el reo nunca debió de ser mi padre, sino mi madre. Ella me inculco la responsabilidad y el compromiso para con el débil. Su alma se secó el día el que mi hermana enfermo de meningitis. A partir de ese instante fui su lazarillo..

Debo de “matar a la madre”  para lograr mi libertad. He de subvertir la realidad social que he vivido hasta ahora. Debo abrir mi alma de par en par a una esperanza, a la que siempre me he negado (inconscientemente) a aceptar. Que es amor y no el compromiso lo que mueve el corazón del mundo.
 

  


25/8/16

Un nuevo despertar (capitulo 4 del libro "No caminamos solos)


El aprobar el cuarto y reválida supuso para mí un nuevo despertar a la esperanza. Había sido capaz de conseguirlo después de tantos años, de haber sido excluido de la posibilidad de volver a estudiar por la cerrazón interesada de los adultos. En este empeño, fue la mano tendida de un profesor (Joan Carulla) y la fe amorosa de Montse, que siempre ha creído en mí, lo que lo hizo posible. 

Me matriculo para iniciar el quinto curso de Bachillerato, en horario nocturno, en el Instituto Milà i Fontanals sito en la Plaça de Josep Maria Folch i Torres, próximo al paralelo. Las clases comenzaban a las cinco y treinta y finalizaban a las veintidós horas. Duraban cuarenta y cinco minutos. Por aquel entonces yo trabajaba haciendo muñecos de yeso para los comercios de santería, ó sea niños Jesús en diferentes poses y tamaños. Cobraba unas 900 Pts al mes, con lo que al pagar la pensión completa, me quedaban unas 50 Pts para todo el mes, es decir -en aquel tiempo fumaba- me quedaba lo justo para el café con leche, la pasta y un cigarrillo.

La satisfacción del bien hacer vino con las notas de final de curso. Había superado no sin dificultad un nuevo escalón en dirección a la cima, que para mí suponía superar el Bachillerato, y finalizado el mismo aprobar el Preu, lo que me facilitaría la culminación de un sueño largamente anhelado, que no era otro que la posibilidad del acceso a la Universidad y por ende ser aceptado en la Facultad de Medicina.

En septiembre me matriculé de nuevo en el Instituto de sexto y reválida, en horario nocturno. Volvimos a coincidir la mayoría de los alumnos de quinto. De entre los compañeros de curso  con el que más me relacionaba, era con un alumno de nombre Juan de Mairena. Ambos veníamos de familias humildes, que hacían de la necesidad virtud. Los dos perseguimos con ahínco poder independizarnos económica y socialmente. Quizás (seguro) éramos unos utópicos que soñábamos con la libertad, creíamos que con la caída del régimen fascista todo sería distinto. Con el transcurrir de los años he comprobado que la libertad no es un fin, sino un medio, con el que  defender desde la resistencia intima nuestras convicciones.

Por diversas razones sociales y económicas, me vi en la necesidad de buscar un nuevo trabajo que me permitiera subsistir. El nuevo empleo lo encontré gracias a mi suegro, en unos telares sitos en la calle Valencia justo al atravesar la Av. Meridiana. El horario de trabajo era de las 6h30´a la 14h30´. La categoría laboral era de peón, mi cometido era recoger las bobinas de tejido que producían los telares, trasladarlas al almacén y apilarlas por su tamaño. Tenía un compañero de unos 50 años con el que compartía la labor, curiosamente se llamaba como el personaje más importante de los Diálogos de Platón, es decir Sócrates, el personaje de la filosofía que más me ha marcado en mi proceder y sigue siendo un referente. 

Juan de Mairena trabajaba por aquel entonces en la Delegación de Hacienda como interino. Él se percataba que en el transcurrir de las clases, mi capacidad de atención decaía, motivada por un estado de sopor que me hacía dar cabezadas. Conociendo mi situación laboral y por ende mis horarios. Una tarde entre clases me propuso, que le preguntaría a su jefe, si en su departamento necesitaban algunos interinos más, si así era le hablaría de mí. Aquella noche me costó conciliar el sueño, pues suponía, si la respuesta era afirmativa, liberarme de la tiranía del “enano” como despectivamente Sócrates y yo le denominábamos al encargado de la empresa textil. A la tarde siguiente recibí la confirmación de que necesitaban más interinos en el departamento.

La buena nueva “bonum”, una vez más me había tocado. Al día siguiente a primera hora presenté mi renuncia, pero previamente lo celebré con Sócrates con un buen y merecido almuerzo. Sócrates un andaluz nacido en la en Zahara de la Sierra, un hombre que hacia honor a su pueblo “Zahara” que significa “fortaleza”, él la poseía de espíritu. Recuerdo que me dijo “me alegro por ti, eres joven y podrás lograr lo que te propongas”,  a mi edad ya nada es posible, cualquier día a este enano hijo de puta me lo cargo. En mi recuerdo está su mano tendida para siempre.    

8/8/16

Señor Conde
En la España latifundista de los años setenta de la gálica profunda. el humorista gráfico Perihs, la describió con su humor sarcástico (ironía amarga con la que alguien se queja de una cosa) “Cuando el monte se quema, algo suyo se quema… conde.
Vista desde la almena

El castillo de Farners

 
                                Santuario de la Virgen de Farners

Solemos salir desde hace ya algunos unos años, mi buen amigo Juan Antón y yo, tres días y dos noches, tiempo que durante estos años, cercana a una década, hemos recorrido distintas partes del prepirineo, la elección no es casual a ambos nos gusta practicar el senderismo y con ello gozar de la naturaleza. Hace más o menos unos o cuatro años, decidimos disfrutar del merecido descaso, en un retiro más sosegado en un balneario. Después de escudriñar entre las distintas ofertas, nos decidimos por el Balneari Termes Orión, ubicado en Santa Coloma de Farners.

Es una ciudad acogedora, desde la que se puede realizar diversas rutas a pie: Al Santuario de la Virgen de Farners o al Castillo del mismo nombre. A las afueras de la ciudad nos encontramos  con el Parc de Sant Salvador, con un amplio bosque en que domina los árboles de hoja caduca plataneros y por el transcurre el cauce de la riera de Santa Coloma, que nos cubre hasta las rodillas al vadearla, siguiendo su cauce nos encontramos con el Barneari Termes Orión.    
                                                
Este año 2016, decidimos de común acuerdo retornar a Santa Coloma de Farners, al recordar con añoranza el idílico paisaje de la riera de Santa Coloma, con su fluir tranquilo de su agua, aun presente en nuestra retina.  
Suele decirse que segundas partes nunca fueron buenas, del fluir de agua a la altura de las rodillas ya no queda rastro, la riera está prácticamente seca. Los huertos cercanos a la riera, cultivados por los jubilados del pueblo, están en un estado lamentable ¿Qué ha sucedido en este corto periodo de tiempo? Durante nuestra estancia, en bar sito en la plaza del Ayuntamiento, vimos un cartel para recoger firma para salvar la riera de Santa Coloma. Hemos preguntado algunos jubilados sobre la situación y hemos obtenido respuestas evasivas y una cierta resignación fruto de la impotencia.

El penúltimo día de estancia en el Balneari Orión, realizamos una excursión al Santuario de la Virgen de Farners y como no podía ser de otra manera tentados por las vistas que desde el Castillo de Farners podíamos divisar. Una vez recuperadas las energías con la ingesta de un bocadillo a cobijo del pórtico cubierto de la ermita, emprendimos la marcha en dirección al castillo. Superado el desnivel, buscamos como poder entrar y acceder a su almena desde donde poder otear la panorámica, que desde el promontorio donde se halla la ermita no podíamos observar.


Nos sorprendió lo que divisamos, que ha nuestro criterio, podría ser la causa de que la riera de Santa Coloma, se encuentre en tal estado de sequía, en tan breve tiempo, desde la última vez que pudimos gozar del fluir del agua por su cauce.
No es nuestra intención inmiscuirnos en los problemas locales de Santa Coloma de Farners. Pero como ciudadanos que amamos y defendemos la naturaleza, como un patrimonio de la humanidad, abogamos al Seny català” de sus ciudadanos, para en lo posible luchen desde el amor pasional a su tierra. La tierra y el agua que corre por sus cauces es un patrimonio que a todos nos pertenece, pero nadie la debe de poseer.

Vista aérea del  Vivers Massaneda   

CLIMOGRAMA: SANTA COLOMA DE FARNERS

El mes más seco es julio, con 36 mm. 107 mm, mientras que la caída media en octubre. El mes en el que tiene las mayores precipitaciones del año.


TABLA CLIMÁTICA // DATOS HISTÓRICOS DEL TIEMPO: SANTA COLOMA DE FARNERS
La diferencia en la precipitación entre el mes más seco y el mes más lluvioso es de 71 mm. Las temperaturas medias varían durante el año en un 15.7 °C.
El clima es templado y cálido en Santa Coloma de Farners. Hay precipitaciones durante todo el año en Santa Coloma de Farners. Hasta el mes más seco aún tiene mucha lluvia. La clasificación del clima de Köppen-Geiger es Cfa. La temperatura media anual en Santa Coloma de Farners se encuentra a 15.2 °C. La precipitación es de 770 mm al año. Datos (2015) 


El estado actual de la riera de Santa Coloma Julio (2016)