20/1/11

La ley antitabaco: Un ensayo para la sumisión

imagesCA2IZC86

Es frecuente que los gobiernos hagan aseveraciones categóricas sobre qué es lo que le conviene al ciudadano en el ámbito de la salud. Ejemplo: recomienda determinadas prácticas sanitarias de forma puntual y advierte de los peligros que corremos de no seguir sus indicaciones. Se hallan exentas de toda razón crítica por parte del ciudadano, al considerarlas avaladas por—la nueva deidad— la ciencia. Recientemente con afer de gripe A hemos podido constatar que no siempre es así, intereses económicos espurios pueden socavar la ética deontológica.

Una de las recomendaciones más persistentes, referente al ámbito de la salud, es sobre el hábito de fumar de la ciudadanía. En un principio se abogó a la cortesía y respeto hacia el no fumador por parte del aquel que lo era, mediante una campaña informativa a través de los medios de difusión. Si bien esta preocupación por el efecto nocivo del tabaco no es nueva en Europa, su inicio es en el año 1939 concretamente en la Alemania Nazi, donde por primera vez se lleva a cabo una campaña— auspiciada por Adolf Hitler— contra el cigarrillo, al considerado un veneno genético para la raza aria.

Tras el colapso de la Alemania nazi al final de la guerra, las empresas tabacaleras estadounidenses introdujeron ingentes cantidades de tabaco de contrabando. Posteriormente en la aplicación del Plan Marshall, Estados Unidos envió tabaco gratis a Alemania; la cantidad del tabaco enviado a Alemania en1948 fue de 24.000 toneladas y llegó a 69.000 toneladas en 1949. El Gobierno de los Estados Unidos gastó 70 millones de $ en este proyecto, para beneplácito de las compañías tabaqueras de Estados Unidos, que fueron las beneficiadas.

Habrán de transcurrir veinticinco años para que en el mundo occidental, de forma tímida pero progresiva, surja la primera ley antitabaco. El uno de Abril de 1970, el presidente Richard Nixon firmó una ley para restringir el consumo de tabaco, que obligaba a las compañías tabacaleras a insertar publicidad en la cajetilla, advirtiendo de sus consecuencias para la salud. Resulta paradójico que surja en el país más exportador del hábito de fumar y durante la legislatura de un presidente republicano, que ideológicamente defiende el no intervencionismo del estado.

En España decreto ley 26/2005 del 1 de enero del 2006 se prohibía— vigente en la actualidad— fumar en espacios públicos y privados cerrados. Pudiendo aquellos que con determinadas dimensiones desearan permitir fumar en sus recintos, habrían de habilitar un espacio para fumadores. Próximamente, a partir del día dos de Enero del 2011, no se podrá fumar en ningún establecimiento público o privado, sea cual sea su dimensión, así mismo será sancionable hacerlo en los aledaños de los centros hospitalarios y en los lugares de recreo infantil ubicados en los parques. Obviamente esta nueva normativa provoca controversia, al considerarse el fumador discriminado del resto de la ciudadanía a consecuencia de su hábito.

El tabaco desde su introducción masiva en el mundo occidental, ha sido motivo de contradicciones. En ciertos momentos se atribuyeron efectos positivos potenciando su consumo, permitiendo una fuerte expansión. Hoy la difusión de sus efectos negativos sobre la salud y la instauración de leyes que restringen el ámbito de fumar tanto en público como en privado, contrasta con el aumento de impuestos sobre el tabaco (afán recaudatorio) que no prohibición expresa y a la vez la subvención estatal a la producción.

En la UE son unas 100.000 explotaciones las que cultivan tabaco y que generan unos 400.000 empleos estacionales. En nuestro país el 93% del cultivo de tabaco se produce en la provincia de Extremadura, del que viven la actualidad 20.000 familias.

Los países más productores en la actualidad son los emergentes, China con 41%; India 9.7%; Brasil 8.5 % y Turquía 3.7%. En los EEUU un 6.7% y en la UE con 5%. En el cultivo del tabaco participan alrededor de 100 países, en los que trabajan más de 40 millones de personas, más 1,2 millones en la actividad de producción de cigarros y cigarrillos, y unos 20 millones de trabajadores en industrias caseras del sector informal.

Podemos apreciar un cierto parangón con tiempos pretéritos, como fueron las dos guerras del “Opio” (1839 a 1842 y de 1856 a 1860) que sostuvo China con Inglaterra por el comercio del opio. Fue una lucha sin igual, en la que prevalecieron los intereses económicos y políticos ilegítimos sobre la salud de un pueblo. Cabe preguntarnos si no estamos ante una situación similar. So pretexto de la defensa de la “salud” de la ciudadanía se enmascaran otros intereses.

Es significativo que por primera vez en un titular de prensa se asocie al tabaco con el alcohol”. El alcohol y el tabaco "Crean diez veces más mortalidad que las drogas ilegales" y "Crean mucho más sufrimiento y mucha más carga en términos de salud pública" asegura Belén Bilbao, directora de Drogodependencias del Gobierno Vasco.

En una sociedad donde todo estudio científico tiene una gran repercusión en la ciudadanía, no podían faltar estudios, que bien enfocados por la prensa y televisión— teniendo en cuenta que lo que más se lee o se escucha de una noticia es el titular y no el fondo de la misma— puedan crear conciencia, ejemplo: Tabaco y alcohol: más peligrosos que las drogas ilegales: Un estudio científico realizado en Inglaterra revela que el alcohol es más dañino que la heroína y el crack y que el tabaco es más peligroso para la salud que la marihuana y el éxtasis. Se consideró el amplio abanico de efectos dañinos que pueden tener las drogas en el consumidor y en su entorno. The Lancet 01/11/2010

Las evidencias clínicas confirman que el inhalar el humo del cigarrillo tanto de forma activa como pasiva, es perjudicial para la salud del ciudadano. No obstante cuando se habla de muertes por cáncer de pulmón, habría de tenerse en consideración la incidencia de la contaminación atmosférica en relación con el cáncer.

El número de muertes se ve incrementado en 8% por cada 10 microgramos de micropartículas (MP10) por metro cúbico (THE JOURNAL OF THE AMERICAN MEDICAL ASSOCIATION). Se ha visto que el riesgo de morir a consecuencia de un cáncer de pulmón en las ciudades con un índice elevado de contaminación es similar al riesgo de los fumadores pasivos. España recientemente ha sido sancionada por la UE al sobrepasar en su magnitud y de forma reiterativa los índices de polución establecidos por la comunidad.

Si revisamos la Tasa de Mortalidad (Europea/100.000 habitantes) ajustada a la población “Centro Nacional de Epidemiología Instituto de Salud Carlos III”. De las patologías, que el tabaquismo mas puede incidir en el acortamiento del ciclo vital: cáncer de pulmón y cardiovascular.

Tenemos que la Tasa en el hombre es de: 63.17/100.000 y en la mujer de 9.62/100.000 referente al cáncer de pulmón, podemos observar diferencia significativa entre ambos sexos, no así en lo que respecta a la E.M.D (Edad media a la defunción) 68.5 en el hombre y 66.7 en la mujer respectivamente. En referencia a la patología cardiovascular, la tasa de mortalidad no hay diferencia significativa: 176.17 en el hombre y 129.57 en la mujer. La E.M.D al igual que en la neoplasia de pulmón son similares: 72.64 en el hombre y 76.05 en la mujer. Estos datos expresan, si nos atenemos a la E.M.D, que un porcentaje—de los fallecidos— a tener en cuenta, ha podido cumplir su ciclo social productivo. En una sociedad globalizada basada en la producción y consumo es un factor a considerar.

Toda campaña a favor de fomentar hábitos positivos para la salud individual y colectiva auspiciada desde el poder es encomiable, lo que no lo es tanto, es que se focalice sobre un solo hábito y obvien otros tan lesivos o más que el que se pretende erradicar.

Existen en nuestro entorno prácticas adictivas que son lesivas para la salud de la ciudadanía como: el alcohol y las drogas no legales. Si bien su consumo es individual, el entorno en el que se suele realizar es grupal y trasgresor. El inicio a ambas adiciones, a día de hoy, suele darse en la fase media de (14 a 16), la adolescencia. Sus consecuencias socio sanitarías son a medio y largo plazo más lesivos que el tabaquismo, sin embargo su difusión negativa para la salud, así como las acciones legislativas por parte del gobierno, no son tan notorias en comparación con las referentes al tabaco.

Si bien el número de defunciones, comparativamente con el resto de causas de mortalidad, es elevado en aquellas que guardan una estrecha relación con el consumo de tabaco, no es menos cierto que la edad media del óbito es elevada. Toda muerte debe de ser evitada en la medida de lo posible por los responsables políticos, mediante los programas de promoción de la salud. Pero si usamos parámetros de economía de la salud para valorar una muerte “capital humano” — es decir la productividad perdida por un trabajador, equivaldría a su salario anual multiplicado por el número de años perdidos (por defunción o discapacidad) de acuerdo con la esperanza de vida según la edad— las atribuidas al tabaco su coste social (que no humano) es bajo.

Existen muertes en nuestro entorno cuyo “capital humano” es considerable, es el caso de autolisis (suicidio) que acontecen en nuestro país: 3223 en el 2007 de los cuales el 51.3% lo llevaron a cabo ciudadanos con edades comprendidas entre 15 y 55 años. Hecho que debería invitar a una profunda reflexión sobre el tipo de sociedad que nos hemos dado basada en el costo/beneficio dónde es más importante “tener que ser”.

Ante los datos objetivos expuestos, cabe preguntarnos. Si el capital humano de las defunciones atribuibles al tabaco es bajo y el número de trabajadores implicados en su cultivo, elaboración y distribución es elevado ¿Cuáles son las causas objetivas para la delación de culpabilidad del tabaco y por ende del fumador?

Ante la imposibilidad de elaborar una respuesta categórica fundada en datos objetivos irrefutables, me van a permitir que basándome en los datos obtenidos de diversas fuentes (entidades públicas, libros y artículos de prensa) desarrolle razonamientos “para dudar”, de la supuesta “buena” intencionalidad del gobierno al elaborar la Ley Antitabaco vigente desde el 2 de Enero del 2011.

La demagogia y el miedo, ahuyenta cada vez más al ciudadano de todo interés por el uso de la razón crítica que, cuestione cualquier propuesta gubernamental y sobremanera todas aquellas se supone avaladas científicamente. Para reafirmar la necesidad de la Ley Antitabaco, en los medios de difusión (prensa, televisión) de forma reiterativa se difunden datos que, aún siendo reales, en ningún momento son matizados. Como dice una canción: Tres cosas hay en la vida: Salud; Dinero y Amor. La salud es un capital biológico, muy sensible ante cualquier información negativa.

Se le atribuye a la adicción al tabaco una alta Tasa de Mortalidad por: cáncer de pulmón y patologías cardiovasculares, ciertamente son elevadas respecto al resto de las defunciones por otras causas, lo que no se comenta es que la EMD (edad media a la defunción) también lo es (grafico1): en el hombre 68 y 72 años respectivamente, lo que a tenor de los datos estadísticos, los fumadores suelen fallecer cumplido su ciclo productivo, cuestión no baladí en el sistema: producción; consumo y crecimiento.

El grafico muestra la TMH (tasa de mortalidad por 100.000 habitantes) del cáncer de pulmón por décadas y el número real de defunciones. Como podemos observar en él, el incremento significativo de fallecimientos por cáncer de pulmón, se genera entre la década 55/64 implementándose en la dos siguientes.

De la patología cardiovascular podemos tomar como referente las isquemias cardiacas, al atribuir su causa a una relación directa (causa/efecto) con la adicción a la nicotina. El grafico (grafico2) nos muestra la TMH de la patología referida. Los datos estadísticos son similares a los relacionados con el cáncer de pulmón. Comienza a ser significativa la mortalidad en la década 65/74 para presentar un incremento muy importante en las dos posteriores. Al igual que la patología anterior el paciente fallece cumplido su ciclo productivo.

Los datos expuestos ponen en evidencia el grado de alarmismo de que hacen gala los medios, al relacionar subliminalmente la muerte prematura con el hábito de fumar.

Recientemente han aparecido, consecutivos, en la prensa (gráficos3; y4) estudios referentes a la contaminación atmosférica por partículas (PM2.5µ) cuyo origen a diferencia de la (PM10µ) es de origen antropogénico. Procedente básicamente de los tubos de escape de los vehículos, principalmente de aquellos que utilizan motor diésel.

Uno de los estudios: Science of the Total Environment publicado el noviembre pasado relaciona el efecto de la contaminación de estas partículas a la mortalidad a corto plazo por enfermedades circulatorias. La media del año en la ciudad de Madrid donde se realizo el estudio es de 19.6 con picos de 71 microgramos por metro cúbico. En el estudio encontraron una “relación lineal positiva” es decir, a más contaminación, más muertes a corto plazo.

La OMS recomienda no sobrepasar el máximo de 25 microgramos por metro cubico de contaminación por estas partículas.

Con posterioridad a rebufo del anterior se publicó en la prensa otro estudio similar —PM 2.5µ— realizado en los establecimientos hosteleros de Zaragoza (grafico4) en relación al humo del tabaco. Los datos que arrojan las mediciones referente al número de partículas PM 2.5µ por metro cúbico en los bares y restaurantes donde está permitido fumar son 26.7 y 13.7 veces superiores, a la mediciones obtenidas en aquellos en que existe la prohibición expresa de fumar: 11.18 PM2.5µ (Bar) y 12.75 (Restaurante).

El periodista hace mención al estudio realizado en Madrid al inicio de su artículo Resulta que las partículas PM2,5 producidas por los motores diésel, que un reciente estudio vincula con el aumento de infartos e ictus en Madrid, son asiduas también a los bares, sobre todo a los de fumadores.

Es más que evidente el mensaje subliminal que, relaciona el tabaco con el infarto e ictus. Si el estudio realizado en la ciudad de Madrid determinaba: que si comparamos dos poblaciones, la que está expuesta a 10 microgramos de partículas más que la otra tiene un 6.6% más de muerte por infarto. Por esta lógica y dado el elevado índice de partículas—según el estudio de Zaragoza— existente en los establecimientos donde se permite fumar, la existencia de vida en los mismos estaría seriamente comprometida. Lo que no es óbice para reconocer su efecto negativo para la salud.

Si hacemos una revisión histórica de la TMH por cáncer de pulmón y de próstata en el hombre por 100.000 habitantes y de la Edad Media a la Defunción desde el año 1975 al 2005.

Al inicio (1975) la tasa de TMH para el cáncer de pulmón, es la más baja del periodo de estudio. Creciendo porcentualmente durante la revisión de forma significativa. Paralelamente la TMH del cáncer de próstata es sostenida.

Si aceptamos el hábito de fumar como un factor causa/efecto para el cáncer de pulmón. La revisión del mismo periodo, sobre el hábito de fumar, arroja los datos estadísticos siguientes (grafico6)

Sin ánimo de especular con los datos, pues es posible que existan variables a tener en cuenta que pudieran afectar a la tasa de mortalidad y fruto de mi desconocimiento no las incluya. Me van a permitir la licencia, basándome en el análisis somero de los datos de hacer una pregunta —como profano— razonable.

Si el índice de fumadores (grafico6) durante estos treinta años ha decrecido en un porcentaje importante ¿a que podemos atribuir el crecimiento de la mortalidad por cáncer de pulmón versus el de próstata?

El estado de bienestar económico a lo largo estas décadas, ha propiciado el aumento considerable del parque móvil de vehículos a motor, con el considerable peaje para la salud —polución del medio ambiente— de los ciudadanos. Como podemos apreciar en los gráficos realizados con los datos obtenidos de la Dirección General de Tráfico”.

Aunque lego en la materia, entiendo que existen más razones para inculpar a la contaminación producida por los vehículos a motor, de las patologías que nos ocupan—cáncer de pulmón e isquemia cardiaca— que al tabaco y es probable que a pesar de la Ley Antitabaco actual, la tasa de mortalidad por cáncer de pulmón no sufra un descenso significativo en años.

A tenor de los datos analizados existen dudas razonables para no imputar de forma taxativa al tabaquismo (activo o pasivo) como único responsable de la elevada tasa de mortalidad, sino coparticipe en la implementación del efecto nocivo que tiene de la contaminación ambiental en la salud de los ciudadanos.

El gobierno obvia otros factores más determinantes, como la contaminación atmosférica en nuestras urbes, producida por los vehículos a motor: partículas de hollín (PM2.5µ) y (HAPs).Causantes de una relación causa/efecto, como se evidencia en el trabajo realizado en la ciudad de Madrid “Las PM2,5 y su impacto sobre la salud. El caso de la ciudad de Madrid”. Los autores, Cristina Linares y Julio Díaz, del Instituto de Salud Carlos III”.

Si el gobierno legisla una ley en pos del beneficio de la salud de sus ciudadanos, como argumenta en la que nos ocupa, sería lógico pensar en el desarrollo de una ley que potenciara por ley el uso del transporte público (menos contaminante) en decremento del uso indiscriminado del vehículo propio, a todas luces más contaminante, que fruto de su concentración, generan gases nocivos que contribuyen a la contaminación ambiental “smog” en nuestras ciudades y que todos—propietarios o no de un vehículo a motor— soportamos estoicamente, entre los que me encuentro.

Difícilmente aquellos que hoy contaminan “alegremente” estarían de acuerdo, aducirían que tienen derecho a la libre circulación y utilización del medio de transporte que consideren más propicio para la ocasión. El gobierno no la llevaría a cabo: primero por impopular (restaría votos), segundo aduciría razones presupuestarias (cobro de impuestos) y tercero razones económicas: decrecimiento del PIB. Todo y que tendríamos un país con menos “malos humos” y consecuentemente con unos ciudadanos más saludables.

La psicología mediante múltiples ensayos de investigación sobre el comportamiento humano ha demostrado que la dominación de este no puede provenir del castigo ni de refuerzos negativos, sino de refuerzos positivos. El refuerzo negativo va acompañado de sentimientos de rabia, frustración y rebeldía por parte de aquellos al que se les aplica. Por el contrario los refuerzos positivos son la manera de provocar en las personas a quienes se les aplica el comportamiento deseado sin resentimiento ni rebeldía. Es similar a Un mundo feliz de Aldous Huxley: dar algo positivo a la gente cuando cumple las normas impuestas.

En la Ley Antitabaco se conjuga el precepto de “Un mundo feliz” obediencia y 1984 George Orwell la delación y “crimen mental”: www.facua.org/leydeltabaco a cambio de “salud”.

Esta ley es un ensayo para la sumisión:

Últimamente con la aparición de la “crisis para algunos” los medios portavoces del poder reiterativamente generan discursos apocalípticos que van haciendo mella en la ciudadanía, no voy a negar los cuatro millones y pico de trabajadores en paro, obviamente es una situación indeseable que afecta a las familias en las que se va cronificando el desánimo pero ¿acaso no habido nunca en nuestro país “crisis”?

Mantener a la población en un estado continuo de ansiedad e incertidumbre funciona, porque la gente está demasiado ocupada luchando para asegurar su supervivencia como para colaborar en la constitución de una respuesta eficaz.

Ayer la fabrica Nissan comunicó a los sindicatos que la empresa había elegido Catalunya para montar el nuevo modelo de furgoneta “garantizando” los puestos de trabajo durante diez años. Los trabajadores han aceptado contención salarial y aumento de productividad. No será desgraciadamente el último sino más bien el preámbulo de otros muchos.

“Prohibido prohibir” “Haz lo que quieras” — ama y haz lo que quieras decía San Agustín— fueron los eslóganes del Mayo del 68. Nacimiento del individualismo identitario, que nos ha llevado al actual individualismo sin identidad, nos hemos convertido en meros voyeurs sociales, renunciamos a la impertinencia en aras de lo políticamente correcto, el poder desde su púlpito —la caja tonta— nos ha secuestrado el derecho inalienable a la razón crítica, sin la cual nunca podremos considerarnos libres.

¿Hasta cuando la sumisión?

Anexo

Gráficos:

clip_image002[1]

Grafico1

clip_image004[1]

Grafico2

clip_image006[1]

Grafico3

clip_image008[1]

Grafico4

clip_image010[1]

Grafico5

clip_image012[1]

Grafico6

clip_image014[1]

Grafico7

clip_image016[1]

Grafico8

 

Glosario:

(PM10) micro partículas de 10µ; (PM2.5µ) micro partículas de 2.5µ

(HAPs) hidrocarburos aromáticos policíclicos

5 comentarios:

Anónimo dijo...

En primer lugar, he de felicitarte por el estudio realizado, ya que lo demuestras con datos y fuentes, aparte de de hacer tus conjeturas y dar tus opiniones.
Estoy de acuerdo con ellas, aunque no queda claro el interés real de la prohibición de fumar, ya que por una parte sugieres la sumisión de la población a una prohibición generalizada, pero por otra parte el gobierno no solamente no prohibe su fabricación, sinó que aumenta los puntos de venta (ahora todos los bares pueden venderlo), y además aumenta los impuestos (cosa que tú ya comentas como afán recaudatorio), pero no lo prohíbe en circunstancias de peligro como por ejemplo al conducir (y eso que muchos estan en su puesto de trabajo, prohibido fumar por ley). Ya no solamente al conducir, cosa demostrada en alguna ocasión como distractora y peligrosa, ya que te distrae al buscar el cigarrillo y encenderlo, sinó que habitualmente el conductor tira la ceniza y la colilla por la ventanilla, produciendo incendios y afectando en alguna ocasión al vehículo posterior, sobretodo si es una motocicleta. No comprendo tampoco que permita fumar en un espacio tan pequeño como es un vehículo, que muchas veces llevan niños, y que la acumulación de humo debe ser muchísimo mas grande que en cualquier restaurante preparado para ello.
Continúo pensando, que aparte los intereses escondidos que pueda traer una ley como esta, no deja de ser una ley antidemocrática y discriminatoria, que lo único que consigue es enfrentar dos partes de la población, la de fumadores y no fumadores.
Por el sólo hecho de ser una ley maniqueísta ya es una ley incostitucional, pues no da libertad ninguna a los fumadores.
¿Porqué no se habilitan establecimientos para fumadores y otros para no fumadores?. ¿No sería más libre y democrático?, y que cada uno vaya al sitio que quiera. Personalmente, hay muchos lugares y establecimientos en los que nunca entraré, pues los no fumadores que no entren en un local permisivo al tabaco.
Una de las sorpresas más grandes que conlleva esta ley, es la intolerancia por parte de los no fumadores que aplauden la prohibición total en los baes y restaurantes, no aceptando la decisión del propietario y sus clientes a hacer lo que quieran. No les importa la mortalidad ni la salud, lo único que buscan es su propio bienestar a costa de las costumbres o hábitos de los demás.

E.M.

Antonio Alonso dijo...

Ante todo quiero agradecerte, que lo hayas leído, no hay nada como un amigo. Seguro, como no podía ser de otra manera, que el ensayo es sustancialmente mejorable y que fruto de mi ignorancia, que es mucha, una de ellas en la que soy lego, es la del estilo narrativo.
El trabajo tiene un modesto objetivo, el de informar, mediante el uso de fuentes públicas y poner de forma evidente con los datos que, el sistema nos dice medias verdades, que es la peor de las mentiras. Las posibles motivaciones que tiene para hacerlo quedan a criterio de cada uno.
En artículo expongo el mío, que no tiene porque ser el más adecuado o acertado. Para mi existe una intencionalidad de probar el grado de sumisión de los ciudadanos, ante una ley que bordea la incostitucionalidad al quebrar el derecho a la libre acción, todo y que ella conlleve una lesión o la muerte del sujeto. Lo que sorprende es que aquellos que la aplauden y la defienden mediante la delación, no se percaten que quebrar un derecho es abrir la espita para quebrar otros muchos. No es suficiente con que tengamos conocimiento y seamos capaces de interpretarlos. Es necesario pensar, pues él nos hará libres.
Gracias de tu amigo
Salud
Antonio

Anónimo dijo...

Realmente es la primera vez que leo algo al respecto con tan alto grado de razonabilidad. Las campañas antitabaco son una verdadera caceria de brujas, en lugar de alentar a los fumadores a dejar el cigarrillo. Se invierten dantescas sumas de dinero en publicidad para estigmatizar a los fumadores y nada para desgravar los chicles y parches de nicotina, las medicaciones indicadas y tratamientos medicos para dejar el habito, que poseen precios prohibitivos.
En el afan de demostrar lo malo que resulta el tabaquismo, con frecuencia la informacion resulta incompleta, plagada de contradicciones e hipocresias. Nada se habla sobre la polucion ambiental. En la calle frente a una escuela no se puede fumar un solo cigarrillo, pero miles de escapes de vehiculos automotor pueden transitar sin restriccion alguna. Desde un principio se notaba un objetivo distinto al manifestado, personalmente no lo hallé, pero pensar en un ensallo para la sumision no parece descabellado, y sin dudas quien hoy festeja tamaño atropello, podria pagarlo muy caro en el futuro.
Quiero agradecerte por el simple hecho de saber que aun existe gente que no consume informacion enlatada en mal estado, eso da esperanzas que es posible un futuro mejor para todos.
Saludos
C.A.

Antonio Alonso dijo...

A la atención del amable lector C.A: Soy yo el que se siente agradecido porque hallas tenido a bien leer el breve ensayo. Utilizo el ciberespacio para gritar con fuerza y humildad— de aquel que se sabe ignorante — que un mundo mejor aún es posible.
Gracias
Antonio

Anónimo dijo...

Motivación? Las empresas farmacéuticas y los médicos:tienen un potencial de millones de clientes a los que venderles carísimos tratamientos antitabaco.
Francisco.