11/7/12

La eterna codicia

Petroleo

Cada vez nos alejamos más de nuestra propia naturaleza en aras de una ciencia que supuestamente nos ofrece soluciones para todos nuestros males físicos y psíquicos. La vida es una actividad en la que nunca podemos detenernos, “parar es morir”. En base a este axioma buscamos en la ciencia la solución para nuestros males reales o ficticios, y que ella nos colme con su gracia para nunca tener que parar. Es más que evidente que hemos renunciado al sentido común, hemos delegado la responsabilidad de nuestra salud al depositar todo su capital en manos de los expertos. Bien es cierto que no todos pero si una mayoría, se sienten tentados por la codicia que les hace especular con nuestro capital biológico, creando enfermedad donde hay naturaleza y esperanza donde solo hay sufrimiento.
La estrategia es el disease morgering, la creación artificial de enfermedades, es decir, el intento de convertir procesos naturales en patologías susceptibles de ser tratadas con fármacos, como: la menopausia, la timidez o la tristeza. En un pasado reciente o en la actualidad: el déficit de atención con hiperactividad o la ansiedad ante la adversidad. Un ejemplo flagrante de la codicia a sabiendas del mal que generaban y que aún en la actualidad se realiza a pesar de la información existente sobre la inconveniencia para el paciente, es la Terapia Hormonal Sustitutiva (THS) en la menopausia. Por una mala praxis clínica, tal vez por ignorancia o desinformación de la mujer, aún a sabiendas de los inconvenientes del tratamiento, se da el beneplácito a este por lo que comporta para la mujer el señuelo de la “eterna juventud”. Para muestra un ejemplo.
En los años ochenta del pasado siglo. Los sumos sacerdotes la ciencia de la Salud, glosaron las virtudes del tratamiento con estrógenos, “La pastilla de la eterna juventud”, para corregir o evitar los signos y síntomas del climaterio femenino. Eran tentadoras, la ausencia de: acaloramientos, los sudores, la irritabilidad, el dolor en la realización del coito y la sensación de sequedad vaginal. Prevención de: osteoporosis; riesgo coronario y sin confirmar la ayuda a prevenir la enfermedad de Alzheimer. Todas ellas divulgadas y avaladas científicamente por los sacrosantos científicos desde el púlpito televisivo.
En 1996 la Fundación Imperial para la Investigación del Cáncer, y Programa de Chequeo de Cáncer de Mama del Servicio Nacional de Salud (ambos del Reino Unido), comenzó el Estudio del Millón de Mujeres. Sus autores investigaron los efectos de la terapia hormonal sustitutoria (THS) en el cáncer de mama. A la finalización del estudio en el año 2002, señaló que aquellas que esperaron 5 años o más para comenzar una terapia hormonal tuvieron muy poco o nulo riesgo de cáncer de mama. Pero las que iniciaron mientras entraban a la menopausia tuvieron 43% más de riesgo. Con posterioridad un nuevo estudio WHI (Iniciativa de Salud para la Mujer) de Estados Unidos fue interrumpido por la FDA (Agencia de Drogas y Alimentos), al comprobar que la THS (Terapia Hormonal Sustitutiva) aumentaba el riesgo de cáncer e infartos.
El castigo que se aplica a los que hacen disease morgering siempre es inferior a los beneficios obtenidos. Dice un refrán castellano que: A burro muerto, la cebada al rabo. Quien nos devolverá la vida de aquellos a los que amamos.
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2 comentarios:

Sin identidad dijo...

No puedo evitar un breve y espontáneo comentario, estimado artesano de buenas ideas críticas: en su día se consideró necesaria la separación entre Iglesia y Estado, un logro del humanismo laico guiado fundamentalmente por la racionalidad, la que supuestamente deberíamos de atribuir también a la Ciencia. Pues bien, ya sería hora de una nueva separación necesaria, en este caso, entre la Ciencia y el Mercado. Tal vez la Bioética la lleve a cabo.

Antonio Alonso dijo...

Obviamente tienes razón que la Bioética debería ser el instrumento filosófico contra el mercantilismo de la salud. Pero antes deberíamos esforzarnos en subvertir la realidad social que nos circunda adía de hoy cual es: Es más importante tener que ser. Existe un argot en investigación que dice de forma taxativa: Primero “A” y después “B”.
Gracias por tú comentario siempre estimulante.
A.Alonso