20/1/10

Al alba un destello de esperanza


A ti, que aún sin  ser  ya existes para mí,

quiero contarte: con tu llegada a este universo,

se cumple el proceso  milenario

de transmitir lo que heredamos.

Somos hebra de una trama

formamos de un todo una parte,

aunque tal vez, te cuenten

que eres un todo aparte.

 

Comenzamos a morir

con la primera bocanada

del  aire que nos hiere.

A vivir,

más tarde, al descubrir

que sin el “otro” no hay  yo,

 

Que la alegría te acompañe,

haz de la sonrisa arte.

Cuando la pena te aflija,

nunca desdeñes el llanto,

las lágrimas son  la savia del  humano.

 

Haz de la mesura excelencia,

que en el oficio de hombre, es la mejor guía.

Busca el camino de la generosidad,

en él hallarás la paz del desapego,

la gloria de la humildad.

 

Se coherente con el decir y el hacer,

en el compromiso con tus sueños

hallarás la libertad.

 

"Sábete que no hay degradación e impiedad mayor,

 que preferir la existencia a la verdad y por mantener la vida,

 perder las causas del vivir". Junio Juvenal(Sat 8, 83-84).

 

Nunca olvides que

el saber sólo nos da poder,

el  no lo sé, sabiduría.

 

La muerte, es caprichosa como la primavera

llegado el momento de partir,

que te halle preparado, colmado de ilusiones

y en paz con tu pasado.

Créeme, el objetivo de la vida se alcanza,

al dar un sentido a la muerte.

 

A ti, que aun sin ser ya existes para mí.

De mí para ti “Tu abuelo”         

                                    

          


1 comentario:

Ausente dijo...

Una lección de vida.

Un abrazo Antonio