20/3/10

Ciudadano de segunda ¿...?


Fui fumador desde los trece hasta los treinta y cuatro años cuando, por voluntad propia, deje de aspirar y exhalar humo. Descubrí de nuevo a través de los sentidos: fragancias, sabores, que en el transcurso de estos años me los había perdido. Dejé para siempre la angustia que me provocaba el quedarme sin tabaco a media noche, de las toses expectorantes de la mañana y del riesgo más eminente, que inminente, de padecer un cáncer de pulmón.

En 1996 EEUU inició una cruzada antitabaco que, de forma paulatina se ha ido extendiendo al resto de los países “ricos” del mundo, España entre ellos. En una primera fase se aplicó lo que treinta años antes se había realizado en EEUU; poner anuncios “fumar mata” en la cajetillas, que incluían imágenes potencialmente disuasorias. Pero a todo se acostumbra uno, así que se paso al encarecimiento del producto y a la prohibición de fumar en lugares públicos para, más tarde obligar a tener un lugar para fumadores y otro para no fumadores en la hostelería. Actualmente se está gestando la prohibición de fumar en todos los recintos públicos y privados.

Toda esta campaña se sustenta sobre la base —salud pública— de que la nicotina acorta la vida del ciudadano. Me pregunto ¿sólo la nicotina?, ¿y el alcohol, las comidas opíparas, las drogas, la sobrecarga laboral?. Es lógico pensar que, si se confiere al gobierno la capacidad de legislar sobre la nicotina, también debería hacerlo sobre, por ejemplo: la cantidad de copas que debemos tomar; el tipo de nutrientes y calorías de nuestra ingesta, etc…

Si reflexionamos sobre las causas aducidas por el Gobierno para la persecución sin piedad del fumador, y nos atemos a la información que aporta para prohibir o limitar su consumo, nos daremos cuenta de que los que destaca especialmente es que es un problema de salud pública. Según el AVAD índice propuesto por la OMS (años de vida ajustados en función de la discapacidad):el 8,9% de la mortalidad mundial es atribuida al uso de sustancias psicoactivas, distribuidas en 4,1% debido al tabaco, 4% por causa del alcohol y 0,8% en relación al conjunto de las drogas ilícitas.

El índice AVAD muestra que, la diferencia entre tabaco y alcohol como causas de mortalidad no son significativas. Si nos centramos en los jóvenes entre 14 y 18 la encuesta de salud del INE (2006) el consumo de tabaco ha bajado, y en lo referente al alcohol y las drogas (Cocaína y Cannabis) han aumentado. Entiendo que el gobierno, en base a la información que posee, le corresponde el deber de hacer saber a la ciudadanía que es lo que más le conviene para preservar su salud.

A pesar de que mi independencia de la nicotina me ha proporcionado ventajas, aún siento añoranza y hasta envidia de aquellos que fuman un cigarrillo, y no digamos, si es posible fumar un buen puro habano y gozar de su aroma en la sobremesa. Es evidente que este placer lleva implícito una penitencia; la de optar.

No pretendo con este artículo romper una lanza en favor del fumador sino mostrar el derecho que tiene todo ciudadano de elegir. Sin que su elección de fumar menoscabe sus derechos de ciudadano. Hay una parte considerable de nuestra sociedad que, con su actitud de intransigencia social, espoleada por el sistema, está comenzando a considerar a los fumadores ciudadanos de segunda clase: ¿Hacia dónde vamos?


Antonio Alonso 2010

8 comentarios:

Anónimo dijo...

antonio ciudadno de segunda es el niño, el enfermo o el abuelo que desayuna el los galls a las 9:30. Seamos serios si quieres fumar al aire libre oespacion habilitados. Si quieres correr vete a un circuito y si quieres drogarte en tu casa e la intimidad.Una libertad individual jamas puede estar por encima de un libertada social.

Anónimo dijo...

.Supongo que el tabaco no es bueno, pero tengo claro que no es lo peor de lo que nos rodea. Siempre hago la reflexion de que si tuviese que "liquidar" a alguien envenenandolo con tabaco, acabaria maldiciendo a un elemento poco efectivo.
A los que mandan, les va bastante bien "criminalizar" a los consumidores de tabaco, pueden tener asi, plena libertad de incrementar su precio obteniendo importantes ingresos.
En cualquier casi, el no fumador deberia tener prevalencia frente del que fuma, pero sin dramatismos ni actuaciones "fundamentalstas"
Miguel

Anónimo dijo...

Es un placer poder leer un artículo de mi amigo Antonio, pues no hay cosa que escriba y no hay tema que trate, que no levante a uno las ganas de debatir, y que además no tenga polémica. Pues si algo caracteriza a nuestro compañero, es sus ganas de diálogo, y su filosofía, comparable para mí con la de los grandes maestros, pues eso eres Antonio para mí.

Al leer atentamente el artículo, y sin ánimos de faltarte el respeto, uno piensa que las palabras de Antonio, son las de un ex-adicto, como las de un ex-cocainómano, que aún sabiendo que se está matando siente añoranza por la ansiada droga.

Sinceramente, compañero, me parece un buen artículo, preparado para que podamos debatir, pero desde un punto de vista un pelín demagógo, y te explico el porque.

(continua...)

Anónimo dijo...

(continuación)....

Como buen investigador que has sido y que sigues siendo, ( y como tú y yo sabemos), a menudo, se hace trampa con las cifras, y se usan de manera partidista, a primera vista a uno, un tanto por ciento del 4.1, lo que atribuye el índice AVAD a la muerte por tabaquismo, puede parecerle despreciable, pero hay que analizar dichas cifras relativas y extrapolarlas a cifras absolutas.

La OMS cifraba en 2008 en su informe sobre la epidemia mundial del tabaquismo, que en el siglo XX, han muerto 100 millones de personas a nivel mundial a causa del tabaco, y su previsión para el siglo XXI, es de que mueran 1000 millones de personas, yo creo que de ninguna manera es una cifra despreciable¡¡¡¡

Según dicho informe, el tabaco, es más mortífero que el VIH, el paludismo i la TBC combinados entre sí.

Estamos pues hablando de una epidemia mundial

En un punto de tu escrito, dices que” es lógico pensar que si se confiere al gobierno la capacidad de legislar la nicotina, también debería hacerlo sobre, por ejemplo: la cantidad de copas que debemos tomar; el tipo de nutrientes y calorías de nuestra ingesta etc.”, pues bien, yo creo que no es comparable, ya que si bebes o comes más de la cuenta, no le estás provocando a nadie más que a tí un problema de salud, y si fumas en un espacio cerrado con más gente dentro, si que le estás creando a la gente un problema de salud, por culpa de tu humo.

Quiero decir con esto, que el gobierno español a iniciado la prohibición de fumar, porque pretende proteger y dar derecho de protección a los no fumadores frente al humo de los fumadores, ya que no hay ningún nivel de humo de segunda mano que no acarree riesgos, y dicha exposición supone un aumento de padecer cardiopatías pulmonares y coronarias de un 30 %. Según el anterior informe de la OMS, anualmente hay 600.000 muertes por inhalación de humo pasivo.

Como profesional sanitario, me veo éticamente, con el deber de informar de los riesgos del tabaco para prevenir a la población, y de promover la salud, pues así lo dice nuestro Código Ético, y como persona, me veo con la necesidad de ser intolerante con los que me hechan el humo del tabaco a la cara, aunque me traten de intransigente, y aun ha sabiendas de que practicar la intolerancia no es nada bueno,( excepto( creo yo) cuando te va la vida en ello).

(continua..)

Anónimo dijo...

(continuación...)

Evidentemente, el derecho del ciudadano a elegir, no sé cuestiona en ningún momento, ni es lo que pretende el gobierno en su legislación, el que quiera fumar que lo haga, está en todo su derecho, pero que eso no suponga un riesgo más para mi salud.

Con todo esto expuesto, yo te pregunto, ¿quien son los ciudadanos de segunda? ¿Los que no pueden fumar en sitios públicos o privados o los que se tienen que tragar el humo del fumador porque este no los respeta y se pone a fumar en un sitio cerrado?

Tus derechos terminan donde empiezan los míos¡¡¡ ¿Pero donde terminan tus derechos y empiezan los míos? Pues yo creo que en el momento en el que tu actitud pone en riesgo la vida del otro, que es lo que hacen los fumadores fumando en los espacios con no fumadores.

Acabo con palabras de la Dra. Brundtland, ex- directora de la OMS, “El tabaco constituye uno de los mayores desastres sanitarios emergentes de la historia de la humanidad”.

De nuestra razonamiento hacia la vida y de nuestra ética, como profesionales, y como personas, dependen nuestras decisiones, que cada cual elija su camino.

Como decía, no hay artículo de Antonio sin polémica, jajaja.

Un abrazo

Ful

Antonio Alonso dijo...

Hola Ful: En primer lugar es tema es para debatir ninguna opinión fundada puede considerar una ofensa y si encima es de un amigo, nunca. Segundo agradecerte tus consideraciones que considero cabales y en la línea de un buen profesional sanitario.
No es mi intención y creo que lo dejo explícitamente en artículo hacer una defensa del tabaco, como tampoco sería hacerlo del alcohol o de cualquier tipo de droga que pueda ser perjudicial para la salud visto desde el plano de un profesional sanitario. Otra cosa es desde la visión de ética de un ciudadano, el mal no está en las cosas sino en el huso que hacemos de ellas.
El gobierno no debe legislar solo para la mayoría. Él tiene el poder y los medios para hacer de algo que fue un icono hace veinte años, convertirlo en algo detestable ¿por qué ahora y no antes? O es que no se sabía que la gente que fallecía de cáncer de pulmón, un porcentaje importante, era consecuencia del tabaco, te diré para tu información que sí.
No considero lícito que por tener una adicción, se tenga que estigmatizar a nadie y el prohibir fumar no solo en los lugares públicos, sino también en los privados; lo es. No hay que potenciar las prohibiciones, hay que aprender a respetarnos. La contaminación fruto del huso indiscriminado del coche en decremento de los medios de transporte público, también mata, pero los intereses económicos prevalecen por encima de la salud.
La cantidad de tabaco que contiene un cigarrillo es menor, en comparación con la mezcla de productos que potencia la adicción, la prohibición incita a los más jóvenes, los impuestos en aras de la “salud” por parte de los estados elevan el costo, el estado recauda y a las multinacionales les aseguran nuevos clientes que fumaran más por menos “tabaco” pero serán más adictos. Ya ves todos contentos.
Salud
Antonio
PD: Gracias de nuevo por leerme y opinar

Anónimo dijo...

Todos los que hablan de que el fumador fume en su casa o en lugares abiertos sin gente, que se le llena la boca hablando de "su" libertad, no se dan cuenta de que estan limitando la existencia y la libertad de los fumadores. Estoy de acuerdo con Antonio de que los fumadores seran pronto ciudadanos de segunda, o lo que es peor, marginados de una sociedad intolerante e irrepetuosa con las libertades de los demás. También estoy de acuerdo, que fumar perjudica no solamente al interesado, sino a los de su alrededor. Entonces, ¿porque no dejar locales para fumadores y locales para no fumadores?. Restaurantes que se pueda fumar y restaurantes que no. La intransigencia e intolerancia de los no fumadores, es abogar por la supresión total de los lugares para fumadores. No se que democracia, libertad y tolerancia es esta.

Emili

Antonio Alonso dijo...

Estimado Emili: Gracias por tu opinión, ya empezaba a dudar de que fuera capaz de hacerme entender. Los comentarios registrados en el blog así como otros emitidos a través del correo, mayoritariamente consideraban, erróneamente, que la tolerancia que expreso en el artículo era incorrecta “al fumador ni agua”. Leo con agrado que no soy el único en defender los derechos de las minorías.
Antonio